«Este es nuestro verano, lo disfrutaremos a tope»

SELECTIVIDAD

MARCOS MÍGUEZ

Terminada la selectividad, lo único que harán estos cuatro coruñeses durante el verano será relajarse y disfrutar de los mejores meses de sus vidas. Ya tienen varios viajes en mente.

14 jul 2021 . Actualizado a las 22:11 h.

Llevan juntos desde los tres años. Como una piña, María Caló, Adrián Silveira, Diego Revilla y Sara Traveso han pasado por todas las etapas. Incluida esta última, quizá la que marcará sus vidas de ahora en adelante: la selectividad. Ha sido un curso, cuentan, de infarto, en el que han experimentado todas las emociones posibles. Una sensación que ahora, finalizada la prueba de acceso a la universidad y con las notas en mano, se ha esfumado. Atrás quedan ya los nervios de Adrián, al que María le recomendó que se tomase tilas por la noche para relajarse.

El grupo coincide en que la asignatura más complicada fue Lengua. Mucha información en muy poco tiempo; las preguntas eran largas, pero no complicadas. Y Mates, la más fácil. Diego, que estudiará Comunicación Audiovisual el próximo curso en la UDC, recuerda que lo llevó mejor de lo que pensaba: «Es como un punto de inflexión, tiene que ponerte nervioso sí o sí». Sara, que cambió de opción casi en el último momento y lo apostó todo por Educación Infantil, vivió la prueba con muchos nervios: «Decides condicionado, si no fuera por la presión... Este ha sido de los peores cursos que he tenido. Me prometí que lo sacaría, pero recuerdo que sufrí mucho. Soy un poco dramática». Y para María y Adrián, «no fue para tanto».

Y ahora, liberación absoluta: a aprovechar al máximo el verano.

«Es increíble la sensación de no tener que estudiar al llegar a casa». Así describe María, que cursará Medicina en la USC, lo mejor de haber terminado la etapa de bachillerato. Porque, explica, «se supone que la universidad va a ser mejor, que es lo que te gusta». Con las restricciones por la pandemia de coronavirus mediante, sus vacaciones ya han comenzado. A finales de junio se fueron a Sanxenxo a disfrutar de todo lo conseguido, sin todavía conocer las notas pero sabiendo que aprobarían seguro, y aunque llovió toda la semana, dice María, «nos lo pasamos muy bien». Al plan se unieron 11 amigos del grupo.

Ya en A Coruña, sus planes para el mejor verano de sus vidas continúan. «Quedamos todos los días para ir a casa de alguno de nosotros, a la playa... Cualquier plan nos vale, que llevamos mucho tiempo metidos en casa», comenta María. Y es que las restricciones por la pandemia han desplazado las reuniones entre amigos de los locales de ocio a las viviendas, pero no los han frenado. «Este es nuestro verano, lo disfrutaremos a tope», agrega. El último viaje que harán juntos será a finales de este mes, que se irán a Málaga. Sin embargo, los cuatro disfrutarán también de las vacaciones en familia. María Caló veraneará en agosto en Valencia; Adrián Silveira viajará a Menorca en septiembre; Diego Revilla visitará a la familia en Burgos; y Sara Traveso, que acaba de llegar de una escapada de tres días a Portugal, se irá de senderismo a los Pirineos. «Mi padre es un amante de las montañas, y yo también», comenta entusiasmada.

Comienzos

La nueva etapa la inician con muchas ganas pero también con miedo. «Por conocer a gente», explica Sara. Pues llevan desde los tres años juntos, compartiendo experiencias con las mismas personas y entre las mismas paredes: en el colegio de Esclavas. «Aquí nos sentimos muy seguros, como en una burbuja. Ahora hay que vivirlo», agrega. Para María, la experiencia solo guarda emoción: «Ir a un sitio nuevo, vivir sola... es mucho cambio. Pero ya tocaba, lo necesitábamos». No obstante, el nuevo camino también lo recorrerán juntos. María, Adrián y Sara se mudarán a Santiago, la ciudad universitaria por excelencia, y vivirán la experiencia en una residencia de estudiantes. Será Diego quien se quede en A Coruña, pues aunque entre sus planes también estuvo estudiar el doble grado de Periodismo y Comunicación Audiovisual, finalmente se ha decidido por cursar el grado en su ciudad.

La vida universitaria

Ilusión pero también incertidumbre. Todavía no saben cómo serán las clases, si presenciales, si telemáticas... Y, a su edad, piensan en la fiesta. «Es la clave de la vida universitaria», indica María. Diego, que es el menos fiestero, dicen, piensa lo mismo. Y es que su generación no ha vivido todavía el ocio nocturno en primera persona. «No hemos vivido las discotecas», comenta María. Sí que han ido a alguna fiesta de barrio, pero nada más. «Celebramos la Nochevieja hace dos años en un pub, pero fue raro», agrega. Entonces, lo que hace este grupo que ronda las 18 personas es ir a casa de alguno de ellos. «Y la discoteca nos la montamos nosotros», explica Diego.

Aunque no querían desvelar el nombre de su pandilla, finalmente cuentan que se llaman Dios y sus descendientes. «Pero todo tiene su historia, no somos tan raros», dice María entre risas. Todo sucedió en un Camino de Santiago que hicieron hace años, donde el grupo se hizo «una piña». Antes, cada uno iba más bien por su lado y se dividían entre niños y niñas. «Había un chico que iba rapidísimo, incluso era difícil verle, y lo consideramos Dios. Nosotros intentábamos seguirlo», comenta Sara.

A Adrián el verano ya comienza a hacérsele muy corto: «Me puse a pensar que está empezando el mes de julio... pero lo estamos aprovechando. Solo faltan las fiestas».