La brecha de los ingresos familiares lastra las notas de selectividad

Los concellos con rentas más altas cuentan con mejores calificaciones en las pruebas de acceso a la universidad

Desde el centro de As Neves hasta una academia de clases particulares en Vigo hay 40 kilómetros. Unos cincuenta minutos en coche si se sale en hora punta y otros tantos para volver. Algo más de hora y media, solo en viajes, para que un estudiante de este concello lindante con Portugal pueda reforzar su nivel en el instituto. «Hai que pagar a viaxe, o custo das clases e ter a alguén libre polas tardes para conducir ata alí. Para quen leve o coche, igual lle supón tres horas entre que viaxa e agarda a que remata a clase», lamenta el padre de un alumno del IES Pazo da Mercé, en el concello Pontevedrés.

El centro tiene una de las peores medias en la selectividad gallega entre los años 2012 y 2017, con un 5,63 de nota. El instituto se encuentra, además, en uno de los concellos con una de las rentas por hogar más bajas de la comunidad. De los 111 ayuntamientos con centros de enseñanza secundaria, As Neves ocupa el puesto 106, con unos ingresos medios por persona de 9.802 euros anuales, según el Instituto Galego de Estatística. «O rural conleva moitas dificultades», resume este padre.

El caso se reproduce en la mayoría de concellos rurales. Entre los veinte ayuntamientos con mejores notas durante el período 2012 a 2017 solo se cuelan dos con menos de 5.000 habitantes: Zas y Mondoñedo. Lo mismo ocurre con las calificaciones durante el bachillerato. Las notas medias en los concellos con menos de 15.000 habitantes es de 7,3, mientras que los municipios con un padrón superior a 25.000 personas es una décima más.

Si se dividen los ayuntamientos por rangos de renta, la nota más baja en las pruebas de acceso a la universidad mejora según se sube un escalón en el nivel de ingresos. Los ingresos habituales de las familias en una ciudad son superiores a los de otra del rural; y ahí podría radicar uno de los elementos que influyen en unos mejores resultados académicos.

«Es una tendencia que se percibe. A mayor renta, mejor condición socioeconómica y, por tanto, mayor acceso a la cultura», explica a La Voz Ana Cobos Cedillo, presidenta de la Confederación de Organizaciones de Psicopedagogía. El ejemplo lo pone Oleiros, donde las más de 35.000 personas censadas tienen una renta media que supera los 24.000 euros al año. En sus cuatro institutos, de los que tres son de titularidad pública, las notas de bachillerato rondan el 7,4. «Hay una preocupación por parte de las familias para que los hijos lleguen al mejor nivel y suelen tener disponibilidad económica para afrontarlo», explica Concha Castro, jefa de estudios del IES Miraflores, con una tasa de aprobados en selectividad que se acerca a la perfección, un 98,2 %. 

Entre los veinte ayuntamientos con mejores notas durante el período 2012 a 2017, solo se cuelan dos con menos de 5.000 habitantes

La profesora percibe que entre el alumnado hay estudiantes asistiendo a gabinetes específicos fuera del horario escolar. Clases de idiomas, conservatorios o, incluso, talleres con técnicas para organizarse mejor con el estudio. «Existe un triple camino: el trabajo del profesorado, la responsabilidad de los padres por el rendimiento académico y las actividades de apoyo a las que asisten», añade Castro. El propio centro imparte, a través de la asociación de madres y padres, diversos obradoiros, incluido uno sobre periodismo. La pedagoga Ana Cobos enfatiza que las familias con mayor poder adquisitivo «suelen valorar más la educación; hacen inversión en estudios complementarios». 

Decenas de alumnos de distintas edades coinciden cada hora frente a una academia de idiomas en la Ronda de Outeiro de A Coruña, el concello con la segunda renta más alta de Galicia y con una de las mejores notas de bachillerato. Los estudiantes no solo vienen a reforzar lo aprendido en clase, sino a mejorar su nivel de inglés. «Los padres entienden que el aprendizaje desde una edad temprana asegura una buena competencia lingüística», explica la directora del centro. 

 «Un pai cunha boa renda, que ten os medios para pagar unhas clases particulares, poderá levar ao neno a un centro onde se formar e ter un rendemento óptimo ás súas cualidades», subraya el padre de un alumno de As Neves. La situación se complica incluso desde el propio hogar, donde reconoce que la conexión a internet «é moi mala». Galicia es la comunidad donde menos viviendas disponen de este servicio, que no llega al 22,2 % de los domicilios.

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