Fin de etapa


Recuerdo perfectamente la mía. Santo Tomás y Nietzsche en el primer examen. La suerte del Guernica y Jorge Valdano como protagonista del comentario de texto. Una mezcla de nervios y emoción. Hacía falta una nota de corte elevada, por lo que era imposible relajarse. Ellos llevan un año difícil. No solo para sacar adelante el curso sino pensando en lo que vendrá. Si podrán entrar en la carrera que quieren. Si será una buena elección o tendrán que dar un giro el próximo curso. Cambiarán de ciudad, de amigos, quizás de vida.

Ayer terminaron la selectividad en Galicia miles de jóvenes gallegos. Pelo recogido, diccionarios sin anotaciones, puntualidad, el DNI en la mano. Ahora es ABAU, aunque para ellos viene siendo lo mismo. Siguen las notas de corte altísimas y la inquietud de saber si la suma de calificaciones será suficiente. En realidad terminaron toda una etapa de vida. Aquella en la que muchas de las decisiones las toman los padres. En la que son menores, están bajo el paraguas de su familia, de sus profesores. Y se lanzan a la universidad. Muchos a vivir solos, a ser adultos, a gestionar su casa y sus decisiones. Tendrán que valorar si han elegido bien sus estudios, si hay que dar marcha atrás, si ese es el futuro que quieren.

Es una gran etapa. Aquella en la que todos los caminos están abiertos y no hay ninguna puerta cerrada. Caben todos los errores porque casi todos se pueden enmendar. Han tenido un año duro y ahora necesitan un merecido descanso. Porque en unos meses empiezan otra etapa. En la que acumularán vivencias, alegrías y decepciones. La más emocionante y libre que tendrán.

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