Una nota construida durante años

«Recogemos los frutos de mucho tiempo de trabajo», dicen los profesores del IES Saturnino Montojo sobre el 7,25 que los llevó al podio autonómico de la selectividad


Ferrol

El 7,25 no deja de ser una simple cifra, pero esconde un mundo detrás. El de los protagonistas, los alumnos, y el de que les aportaron sus conocimientos para llegar al podio autonómico, los profesores. En sus rostros, cuando se sientan alrededor de una mesa de la biblioteca del IES Saturnino Montojo, se refleja la vocación, la ilusión, la pasión por enseñar. Y esos son parte de los ingredientes que han llevado al centro ferrolano a ser el tercero de toda Galicia en la convocatoria ordinaria de la última selectividad (ABAU). De hecho, el 7,25 es la mejor media de la comarca en los últimos tres cursos.

«Estamos moi contentos. Temos uns cursos de bacharelato magníficos e, claro, un profesorado estupendo, que se non todo iso sería imposible», expresa orgullosa la actual directora, Victoria Piñeiro. Y es que no todo se queda en la citada nota, sino que hay más datos de matrícula de honor: en ese pasado curso aprobó el 100 % del alumnado que se presentó en junio (39) -también los 6 que fueron en septiembre- y, contando con la fase específica, hubo varios «13 y pico» sobre 14. Además, una de sus alumnos, Lucía Cuadrado, se llevó más tarde el premio extraordinario. «Los profesores eran muy buenos y en la clase todos estábamos interesados en estudiar», comentó entonces a La Voz.

¿Y de dónde proviene el éxito? Como explica la jefa de estudios, Ana Manrubia, entienden que «o proceso educativo é a medio-longo prazo». Es decir, las notas no son una casualidad de un día. «Los profesores de 2.º de Bachillerato recogemos los frutos, los hábitos, de muchos años de trabajo. Un alumno ideal no surge de repente», continúa Marta Plumed, docente de Matemáticas. Por eso, las notas del Bachillerato -este también es un aspecto a destacar- son muy similares a las que luego alcanzan en la selectividad. A esto se le añade que los alumnos que vienen de fuera para los dos últimos cursos se adaptan a la perfección.

«Outro dos éxitos é o ambiente familiar que hai o centro. Non é moi grande, non ten moito alumnado e todos participan nun montón de actividades. Créase un ambiente de formación que é interesante», opina Luis Bergantiños, profesor de Historia. El día a día no está orientado a la necesidad suprema de superar la selectividad. «A maiores de facer ese esforzo, gran parte dos alumnos do último ano involucráronse no centro: foron correspondentes xuvenís, estiveron campañas de voluntarios recollendo fondos para oenegués... Levaron unha vida no máis aló das aulas», añade Carme Fernández, maestra de Lingua Galega. Lucía Cuadrado era, de hecho, una de las más activas.

Con todos esos factores surgen «grupos cohesionados formados por rapaces que na aula están ao que teñen que estar», reseña Luis, que no ve apenas alumnos «desubicados» en Bachillerato. Además, está claro, con la promoción de ese 7,25 «víase vir» -dice la directora- un final así. «O ano pasado fixérono especialmente ben», añade el profesor de Historia. «Los alumnos son buenos, los profesores son buenos y se contagian unos a otros. Así entre todos consiguen formar un equipo que logra estos resultados», concluye Victoria, con «muchísimas ganas» de repetir el éxito en junio.

«Todos nos implicamos con dedicación, interés, ganas y aprecio por el alumnado»

 

Como en la sociedad y como en el resto de los centros, también en el IES Saturnino Montojo ha evolucionado la relación entre el profesor y el alumno, que ahora es más cercana. «Antes eran más autónomos, ahora los protegemos más, incluso demasiado a veces. A veces te los llevas más a casa», considera Marta. No obstante, todos expresan que «sin duda» el vínculo ha mejorado. «Sería absurdo e antipedagóxico non establecer este tipo de relación», apunta Luis.

Esto, en cada jornada de clase, les ayuda a saber hasta qué punto pueden llegar. «Metes caña porque sabes que a podes meter», señala el maestro de Historia, mientras Marta indica que «a veces no queda otra que presionarlos un poco a pesar de que sabes que están muy presionados». Ella, como los demás, pasa «muchas horas» inmersa en su trabajo. «Cada profesor es diferente del otro -continúa-, pero todos nos implicamos con dedicación, interés, ganas y aprecio por el alumnado». De hecho, asegura que casi ha pasado más tiempo con muchos de los que acaban en segundo de Bachillerato que con su familia. «Por eso se crea una relación de afectividad con la que a veces te duele ser más exigente», concluye.

Además, subraya Luis, muchos profesores han optado porque sus hijos estudien en el centro a pesar de estar ellos también. «Iso é que hai unha confianza no instituto, en como se traballa, no ambiente. É un sitio razoable para estudar», finaliza.

El IES Sofía Casanova, vigésimo, también destacado a nivel gallego

En el listado elaborado por La Voz con todos los centros gallegos aparecen 270 y, por lo tanto, un vigésimo puesto también es de destacar. Es al que ha llegado el IES Sofía Casanova gracias a los 61 alumnos que se presentaron en junio, que lograron una media de 6,83 en la fase general. Entre las comarcas de Ferrolterra, Eume y Ortegal se colocó segundo y el tercer puesto fue para el IES As Telleiras, de Narón, con un 6,18. Casi todos los institutos -también hay un colegio, el Tirso de Molina- lograron mejorar con respecto al curso anterior. Ejemplo de ello es el IES Fernando Esquío, de Neda, cuyos 17 alumnos hicieron un 6,16, casi un punto más que en el 2015/16. También los hay que han caído, como el IES Punta Candieira, habitual entre los mejores de la comarca y ahora en un lugar discreto, o el IES de Ortigueira, que pasó del primer puesto al antepenúltimo.

Si se tienen en cuenta los tres últimos años, el centro que más alumnos ha presentado en total ha sido el IES Concepción Arenal, de Ferrol, con 236, seguido del Sofía Casanova (200) y el Tirso (160). Sobre este, no obstante, pesa la estadística negativa en esa etapa de ser el que más diferencia tiene entre la nota del Bachillerato y la de selectividad. El año pasado la media era de 7,60 y pasó a un 5,75. Eso sí, todos bajan puntuación en esa comparación.

En cuanto al número de aptos de media en los tres últimos cursos, destacan el Saturnino Montojo (97,8 %), el de Fene (97,7 %), el Punta Candieira (97,5 %) y el Cabo Ortegal (96,6 %).

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