Así será el examen de selectividad

Las asignaturas básicas destacan en una prueba que se perfiló esta semana

¿De dónde sale la nota para entrar en la universidad? ¿De dónde sale la nota para entrar en la universidad?

redacción / la voz

Está acabando el mes de marzo y solo ahora se puede decir que sabemos cómo será la próxima selectividad, que empieza el 7 de junio y tiene cambios aparentemente menores, pero de gran calado al final. Esta semana el organismo que hace la prueba en Galicia y regula el acceso a la universidad, la Comisión Interuniversitaria de Galicia (CIUG), dio a conocer la tabla de ponderaciones, es decir, qué asignaturas se valorarán más para cada carrera, y con este dato -del que todavía no se dispone por ejemplo en Cataluña-, los estudiantes y sus familias ya tienen sobre el papel la información que necesitan (con algunos problemas puntuales que se van a solucionar). En cuanto al examen de selectividad en sí, faltan algunos flecos, ya que todavía a estas alturas hay dos asignaturas que no aportaron modelos de exámenes nuevos -Historia de España y Geografía-, aunque sí ofrecen explicaciones más o menos exhaustivas sobre cómo serán sus pruebas.

El gran cambio que ha traído la ABAU (avaliación de bacharelato para o acceso á universidade) sigue la estela filosófica de la Lomce y radica en el peso que tienen las asignaturas básicas, las denominadas troncales, a la hora de acceder a la universidad. Tres ejemplos: todos los alumnos tendrán que examinarse de Historia de España, cuando antes se podía elegir entre esta e Historia de la Filosofía; es obligatorio presentarse a la asignatura troncal de modalidad (antes se podía comenzar una ingeniería sin examinarse de Matemáticas o matricularse en Lengua Española sin pasar la prueba de Latín; hoy, no); y el idioma extranjero del que uno se examina ha de coincidir con el que se cursó en bachillerato (alumnos con familia en Francia hacían Inglés en bachillerato pero se examinaban de francés, lo que les garantizaba mejores notas por el dominio que tenían del idioma).

También ha cambiado el contenido de algunas materias. En general, los examinadores han intentado mantener al máximo el perfil de los exámenes de otros años, pero las indicaciones llegan desde Madrid y así, por ejemplo, la estadística se ha introducido en el examen de Matemáticas II (para ciencias) cuando antes no aparecía. Hay otros pequeños cambios en el peso del temario que desde la CIUG se ajustará para que varíe lo menos posible para los alumnos.

Los repetidores, exentos

Todo cambio de leyes exige un período de transición para atender a quienes se encuentran entre uno y otro grupo. Con la Logse el proceso fue muy lento, tardando hasta siete u ocho años en algunos casos, pero la Lomce ha sido todo lo contrario y ha provocado situaciones complicadas que la CIUG ha solucionado ayudando al alumno, dándole las máximas facilidades.

El bachillerato se puede cursar durante cuatro años y por tanto un alumno que empezase la etapa en septiembre del 2013 podría estar terminándola hoy. Lo mismo ocurre con estudiantes de años posteriores. Esto supone que si se examinasen de la nueva ABAU tendrían que hacer asignaturas nuevas (Fundamentos del Arte, por ejemplo) y desechar algunas que ya podían haber preparado. Ante esta situación, la CIUG ha decidido que estos alumnos podrán entrar en la universidad con su nota media de bachillerato, sin tener que pasar por la selectividad. Los que quieran aceptar la propuesta no podrán acceder a las carreras con más demanda, aquellas que superan el 10  porque no pueden sumar los cuatro puntos extra de las materias específicas.

Mañana, reunión para corregir «errores» en las ponderaciones de varias carreras

¿Tiene lógica que para estudiar Derecho se valore la nota de Griego y no la de Latín? ¿O que Ciencias de la Actividad Física y el Deporte (antigua INEF) priorice Geografía y olvide Biología? Está claro que no, y mañana ya estará resuelto lo que ha sido un problema de sincronización por culpa de los cambios en la normativa.

En la reunión que la Consellería de Educación celebrará a primera hora con los representantes universitarios de la CIUG se cambiarán las ponderaciones más polémicas, como Ciencias del Deporte, Derecho, ADE y Magisterio. ¿Como se llegó hasta aquí? El proceso burocrático de aprobar las ponderaciones supone convocar los consellos de gobierno de las facultades, y cuando algunos aprobaron sus respectivas materias los alumnos solo podían examinarse para subir nota de las optativas de su modalidad. La cuestión es la misma en todos los casos: las facultades eligieron las asignaturas siguiendo al pie de la letra el decreto de la Lomce, y antes de que la CIUG (y la CRUE) abriesen la mano incluyendo materias troncales y optativas de otras modalidades. Por eso en Derecho no se valoraba Latín, troncal para humanidades; en Ciencias del Deporte no se incluía Biología porque esta facultad se integra en ciencias sociales; en ADE no valían las Matemáticas II (ciencias); y en Magisterio no había ponderación ni para Biología o Química.

La pasada semana, y una vez con los datos públicos, los directores de instituto, integrados en Addiga, alertaron a la consellería y a la CIUG, ya que tal y como explicaba su recién nombrada presidenta, Isabel Ruso, «hubo estudiantes que el viernes no pararon de llorar al ver que no tenían opción de subir nota». Todo parece que quedará en un susto. Una vez más este año.

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