Nadie le pone un diez, pero se acepta que es «necesaria» y en este caso «objetiva»
06 jun 2016 . Actualizado a las 05:00 h.¿Es la selectividad el mejor examen posible para determinar si los alumnos están preparados para acceder a la universidad? Consultados varios expertos, no parece que exista un método ideal e infalible para determinar cualidades y conocimientos de cada alumno. Hay consenso en destacar que la selectividad es, al menos, un sistema objetivo, ya que no da ventaja a los más ricos; y tiene en las asignaturas específicas una corrección para las materias en las que se es menos hábil.
¿Es necesaria?
Es la premisa fundamental y parece que genera consenso. Pedro Armas, representante de la Universidade da Coruña en la CIUG (Comisión Interuniversitaria de Galicia, que organiza los exámenes de selectividad), explica por qué se necesita un sistema de selección: «Hay cambios de ciclo. Por ejemplo, hace unos años se demandaban mucho las carreras relacionadas con la construcción; hoy, sin embargo, no es así». Las facultades tienen un número estable de plazas y en función de la demanda hay o no problemas para entrar: «Debe haber un tipo de filtro objetivo».
Hay otros motivos, como la garantía de conocimientos mínimos. Carmen Fernández Morante, decana de Educación de la USC, asume que la selectividad «pone en las mismas condiciones de igualdad a los aspirantes, tanto los de la educación pública como privada». Es, desde ese punto de vista, «una prueba neutral». También lo cree así el decano de Medicina de la USC, Juan Gestal: «Determinar que los estudiantes tienen un mínimo de conocimientos es muy importante».
Y hasta el presidente de los directores de instituto de Galicia (Addiga), Adelino Pose, lo comparte: «Nós non discutimos que haxa unha proba».
¿Su diseño es mejorable?
Aquí es donde no hay acuerdo. Adelino Pose, por ejemplo, cree que sí: «Pensamos que se podería facer dun xeito máis xenérico, non como bloques separados, e tal vez en menos días». La prueba que propone Pose, por ejemplo «sería máis xeral, transversal, e obrigaría a todos os departamentos a implantala e ao alumno lle esixiría unha capacidade maior de resolver problemas».
Carmen Fernández Morante dice que se trata de una buena prueba, pero incompleta en tanto no mide habilidades: «Para según qué carreras hacen falta unas habilidades, no solo conocimientos», y enumera empatía, comunicación y trabajo en equipo en profesores o médicos. Claro que acepta que «la madurez que exigen ciertas carreras tal vez no siempre se tiene a esas edades».
Juan Gestal también cree que para ser un buen médico se necesita más que buenas notas, aunque «si hiciésemos una entrevista, habría academias que prepararían a los aspirantes». Por eso, entiende que en su caso no hay una prueba perfecta.
¿Y la propuesta de la Lomce, examen y prueba en la facultad, es mejor?
Morante no ve mal esta solución, aunque con una salvedad: «No puede ser que cada facultad fije sus criterios. Sí sería interesante que las conferencias de decanos [en España casi todas las especialidades tienen un órgano de este tipo] pactasen una prueba». Y por supuesto, tendría que ofrecerse «recursos suficientes, porque es habitual que se nos atribuya una tarea para la que no contamos con medios». Morante destaca además que «sería un reto para nosotros, porque tenemos qué decidir cómo se pueden medir las habilidades. Posiblemente sería una simulación», especula.
También Gestal tiene una idea de cuál sería un buen complemento a la selectividad actual: «En las mejores universidades del mundo se hace un test psicológico y una entrevista estructurada. Y en algunos casos, se adjunta una carta de una persona destacada, aunque eso exige mucha seriedad». Gestal reconoce que estos requisitos sí pueden beneficiar a las familias con más capacidad, que contraten asesores para que formen a los candidatos.
Adelino Pose, por su parte, cree que no debe hacerse una prueba para conseguir el título de bachiller. «Parécennos descabellado». Y Pedro Armas cree que «lo importante es que haya seguridad para los alumnos y familias».
Corregir las debilidades
María quiere estudiar Bioloxía. El año pasado, el último alumno que entró en Santiago había sacado un 8,552; en Vigo, un 8,094; y en A Coruña, un 7,7. Así que como mínimo debería sacar un 8,6 para tener abiertas todas las posibilidades. Pero a María las asignaturas de letras se le dan fatal, y son centrales en la fase general. María podrá compensar sus debilidades con las materias específicas en su prueba de acceso.
¿Qué piensan los que pasaron por la prueba?
Cinco alumnos que se enfrentaron a la selectividad contestan a estas tres preguntas:
1) ¿Te parece justa la selectividad que hiciste?
2) ¿Conoces a gente de notable que se quedase sin hacer la carrera que quería?
3) ¿Qué te parece que las facultades/universidades puedan hacer sus propias pruebas?
Manuel García. Geografía e Historia en Ourense. Nota: 6,13 (2015)
1) Me pareció justa, no tuve problemas con ninguna materia y creo que las correcciones de todos los exámenes de las distintas materias fueron correctas. Yo quería hacer Historia y la nota que obtuve fue suficiente para entrar.
2) Conozco solo un caso de ese tipo. Un amigo que quería estudiar Odontología y al que le faltaron unas décimas. En lugar de hacer otra carrera prefirió volver a realizar la prueba al año siguiente. El resto de compañeros que sacaban buenas notas consiguieron estudiar lo que querían.
3) Creo que eso puede ser un coladero. En mi opinión la prueba debe ser igual para todo el mundo y, de hecho, creo que la selectividad que se hace ahora debería ser la misma para todos los estudiantes españoles, sin distinciones por comunidades autónomas. Si cada universidad hace su propio examen, cada uno va a tener sus criterios de admisión y eso no me parece justo para los estudiantes.
Manuel Arca. Traducción (inglés) en Vigo. Nota: 12,42 (2014)
1) No meu caso, si. Os contidos adecuábanse ó que estudei. Depende do exame.
2) Non moita. Os que non conseguiron entrar en Inglés escolleron outra combinación lingüística. Por exemplo, Francés, que tiña outra nota de corte máis baixa. Polo xeral, a xente era consciente de que a nota de corte era elevada e preparouse ben.
3) Non me parece satisfactorio, non é práctico. Se a proba é igual que os contidos estudados, é inútil; e se se contradí, entón ¿cales son os máis fidedignos?
Elena Mendoza. Veterinaria en Lugo. Nota: 10,5 (2015)
1) Me pareció un modelo justo para entrar en la universidad. Sí creo que deberían eliminar algunos exámenes que no tienen que ver con la carrera que uno quiere. Y además, no me parece normal que cada comunidad tenga sus exámenes diferentes.
2) Yo misma casi no entro, de hecho lo hice a finales de septiembre casi de última. Conozco a muchas personas que no pudieron entrar en Medicina.
3) Mal, ¿qué le vamos a decir a los chavales, que cada vez que quieran entrar en una universidad tengan que pasar una prueba diferente?. Con una llega.
Janira López. Fisioterapia en A Coruña. Nota: 11,87 (2014)
1) No mucho, aunque no por la dificultad de los exámenes en sí, sino por la corrección. Pensaba que iba a sacar mejores notas en los exámenes, sobre todo en el de Cálculo, pero también me pasó con el de Historia y en el de Matemáticas.
2) Sí, a muchos, sobre todo a gente que quería hacer Medicina y se quedaron todos fuera a pesar de tener medias de notable.
3) Bueno, me parece bien y mal. Bien porque en parte no te lo juegas todo como lo hacías en selectividad, y mal porque me parece un examen menos objetivo.
Loli González. Medicina. Nota: 7,4 (1995)
1) Creo que es una prueba íntrinsecamente injusta. Primero porque se realiza en pocos días, y supone un porcentaje muy alto en la nota, en mi año un 50 %. Lo decide todo, y tiene una parte de subjetividad al no ser test. Esto implica que depende en parte de quién los corrige. No obstante, en el fondo creo que no existe una prueba de selección totalmente justa para todos, al fin y al cabo es una selección.
2) Sí, conozco a personas que no consiguieron ese año escoger la carrera que querían. Algunas repitieron la selectividad y otras se decantaron por otra titulación.
3) Depende de cómo sea la selección, pero supongo que una prueba a nivel nacional o gallego como la actual es más imparcial.
Información de Marta Vázquez, María Jesús Fuente, Suso Varela, Ana Lorenzo y Elisa Álvarez.