La criba es previa a la selectividad

Elisa Álvarez González
Elisa Álvarez SANTIAGO / LA VOZ

SELECTIVIDAD

Álvaro Ballesteros

A las pruebas no llega el 30 % del alumnado de segundo de bachillerato

09 jun 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

La palabra lo dice, la selectividad elige, selecciona, pero no tanto en la práctica. Las estadísticas demuestran que el porcentaje de aprobados de las pruebas de acceso a la universidad que comienzan mañana en Galicia es más elevado que el de cualquier examen de facultad o incluso de etapas anteriores. En la convocatoria de junio las cifras casi siempre se sitúan rondando el 90 %, fundamentalmente en los últimos años. Pero el filtro viene de antes. Hay 10.600 estudiantes matriculados para estos exámenes, pero en segundo de bachillerato la matrícula rondó este curso los 15.000 alumnos, solo en la modalidad ordinaria. Es decir, en torno al 30 % se queda antes, aguardando a la segunda oportunidad de septiembre o al próximo curso.

Por un lado puede darse la situación de un alumno que haya aprobado segundo de bachillerato y no quiera hacer la selectividad porque sabe con seguridad que va a decantarse por un ciclo de formación profesional; pero por otro entre los 10.600 matriculados también se incluyen los que repiten las pruebas y los que las hacen tras cursar FP, por lo que incluso podría ser menor el número de estudiantes que proceden de segundo de bachillerato.

Los 10.627 matriculados de esta selectividad se examinarán en 26 comisiones delegadas que se reparten en diez localidades, las siete principales ciudades además de Viveiro, A Rúa y Cee. Es la penúltima selectividad según el calendario de la Lomce, y los responsables de la Comisión Interuniversitaria de Galicia llevan tiempo trabajando en una posible alternativa a la desaparición de esta prueba. «Pero aínda non hai nada decidido, seguimos falando da posibilidade de facer unha proba conxunta para as tres universidades galegas, pero está todo no aire», dice Luis Hervella, presidente de la comisión.

Uno de los motivos de que esté todo en el aire es que la desaparición de la selectividad y la aparición de la reválida tras segundo de bachillerato es una medida de la Lomce, una ley que la oposición anunció que derogaría si llega al Gobierno. En todo caso, las pruebas de acceso a la universidad aún se mantendrán tanto en junio como en septiembre del 2016.

De momento los alumnos que inician la selectividad mañana se enfrentarán a cinco exámenes obligatorios -los de la fase general-, mientras que en la fase específica podrán hacer un máximo de cuatro, de los que contabilizarán solo las dos mejores notas.

La fase específica caduca

La diferencia entre las calificaciones de una y otra fase es que la nota de la general tiene una validez indefinida. Es decir, si un alumno saca un 9 siempre tendrá un nueve en la selectividad. La de la parte específica solo dura dos cursos académicos, por lo que si el estudiante quiere acceder a una carrera años más tarde, ya no le contaría.

Los exámenes se extienden durante mañana, el jueves y el viernes, y las notas provisionales se conocerán el 19 de junio. El acceso a la universidad está garantizado en cuanto a número de plazas, ya que muchas carreras dejan vacantes pese a la reducción de la oferta de los últimos años. Más difícil es acceder a una titulación en concreto. Desde hace ya bastante tiempo la palma se la lleva Medicina. En este curso, el último alumno que logró entrar tenía un 12.1 de media entre selectividad y bachillerato.

Los institutos podrán ampliar el plurilingüismo al bachillerato el próximo curso

La implantación de los centros plurilingües comenzó en el curso 2010-11 en las etapas obligatorias, es decir, en primaria y secundaria, y el próximo curso llegará por primera vez a bachillerato. La Consellería de Educación ha publicado la convocatoria para que los centros que forman parte de esta red la extiendan a estos dos últimos cursos, ya de enseñanza posobligatoria. Solo podrán incorporarse aquellos colegios concertados o institutos públicos que iniciasen el plurilingüismo en el curso 2010-11 o 2011-12, y por lo tanto ya lo tengan en toda la ESO. El programa consiste en impartir en lengua extranjera, fundamentalmente inglés, hasta un tercio del horario lectivo. Para que sea aceptado por la Consellería es preciso que haya profesorado suficiente para dar las materias en inglés y que todo el alumno de bachillerato «poida seguir esta etapa con aproveitamento».

En este curso hay 85.000 alumnos de primaria y secundaria dentro del Plan de potenciación das linguas estranxeiras. No todos pertenecen a la red de centros plurilingües, sino que también se incluyen en el programa las secciones bilingües. En concreto 220 colegios e institutos forman parte de la red plurilingüe y hay 3.223 secciones bilingües. La diferencia es que en el caso del primero, las clases se dan totalmente en inglés y hasta un tercio de las materias de curso se imparten en la lengua extranjera; mientras que en el caso de las secciones se trata de asignaturas sueltas y en la interacción entre profesorado y alumno también se usa el castellano o el gallego.

Empleabilidad y movilidad

El objetivo de esta ampliación al bachillerato es favorecer la mejora de las competencias del alumnado en lengua extranjera, y en el caso concreto de esta etapa, previa a la universidad o los ciclos de Formación Profesional, «constitúe unha clara aposta pola empregabilidade e mesmo facilita a mobilidade internacional», dice la Consellería de Educación.

Benestar volverá a dar comida a familias con niños en verano tras el cierre de los comedores

El año pasado el cierre de los comedores escolares al finalizar el curso provocó un debate sobre la situación de aquellos menores de familias con pocos recursos que se quedarían sin la garantía de una comida al día tras acabar las clases. Mientras algunas comunidades optaron por mantener abiertos los comedores en los meses de verano para garantizar este servicio a los niños de hogares con pocos ingresos, en Galicia se optó por trabajar en colaboración con los concellos y los servicios sociales de los mismos.

Este año la Xunta ha decidido renovar este convenio con la Fegamp y la Federación Galega de Bancos de Alimentos. El objetivo es evitar cualquier dificultad a mayores que puedan tener aquellas familias en riesgo de exclusión y que tienen niños en edad escolar, tras el cierre de los comedores en verano. El convenio coordinará la entrega de alimentos a las familias diagnosticadas por los servicios sociales de los concellos, y la Federación de Bancos y la Consellería contrastarán que no se recibe otra ayuda con la misma finalidad. En el 2014 se beneficiaron de este acuerdo 163 familias.

También en el 2014 el Gobierno central destinó una partida específica a las comunidades en verano para la pobreza infantil, que en Galicia se tradujo en 725.000 euros de un total de 17,4 millones, una cifra que incluso recibió críticas de la Xunta. En este 2015, el Programa estatal de ayuda a la familia y la infancia destinará 1,5 millones, el doble, contra la pobreza infantil y la atención integral a las familias con menores a su cargo.

El PSOE pide abrir comedores

Los socialistas gallegos son partidarios de un plan en colaboración los concellos para abrir comedores en verano y paliar así las necesidades alimenticios de los niños con pocos recursos a partir del 19 de junio, cuando finalizan las clases. Así lo hicieron en el 2014 Andalucía, Canarias o Aragón, mientras que otras autonomías crearon algo similar con escuelas de verano. La mayoría optó por el modelo gallego.