El cronómetro | Óscar Torres Pazos
10 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.0. -No es un hecho frecuente, y me gustaría que lo fuera más. Pero también me alegra que esto sea noticia. -¿Cuántos años lleva dedicados a su formación? -A los diecisiete años fue cuando decidí y vi claro que lo mío era el sacerdocio, así que cuando terminé el COU y la selectividad, entré en el seminario y después de seis años, ya ordenado diácono, he pasado un tiempo de prácticas en una parroquia. Hasta ahora, que ya finalicé la etapa de formación inicial. -Tomó esta decisión muy joven ¿cómo fue el proceso? -En mi adolescencia estaba un poquito despistado. Estaba por ejemplo metido en el mundo del skate (monopatín), que es un deporte que me gusta y sigo practicando siempre que puedo. Eso conlleva una especie de cultura urbana que digamos, no era muy favorecedora para que alguien fuera al seminario. Creo que en la juventud y adolescencia en general hay un espíritu de sana rebeldía. Hay que estar un poquito en rebeldía hacia lo que se impone. Por ahí empezó todo. A mí en ese momento la cultura, lo que me proponen, lo que yo vivo, no me satisface y voy a buscar algo que lo haga. Algo que me convenza y en el ambiente en el que vivo no encuentro lo que es para mí la verdad. Es un camino muy largo y no quiere decir que todo el mundo que sea rebelde llegue al sacerdocio. -¿Qué tal se lo tomaron en su casa? -He tenido la suerte de que mis padres siempre me han dado mucho ejemplo. Al principio estaban, no asustados, pero sí un poquito sorprendidos porque no es lo corriente, entre comillas. Aunque para una familia cristiana sí lo debería ser. Mis padres entendían que ser sacerdote exige una gran responsabilidad y por eso lo normal era que me dijesen que lo pensara bien. Con el paso de los años, al ver que aquello no era una idea peregrina, cada vez están más contentos. Mis amigos también me han respetado bastante. Han sido muy buenos amigos. -¿Ha tenido novias? -Bueno, he tenido amigas y chicas con las que he salido, pero nada fuera de lo habitual en un adolescente. -¿Cuántos compañeros se ordenarán con usted? -Son seis, todos gallegos. Es una ordenación numerosa para los tiempos que corren. -¿Utilizará sotana? -Ja, ja. La sotana se sigue utilizando y es muy elegante. Pero en el skate es un poco incómoda...