Ramón puso el texto, Teresa los dibujos y el plan intergeneracional de Vedra hizo el resto
VEDRA
«Sansón, o último salmón» plasma los problemas de contaminación del río Ulla gracias a una iniciativa del Concello para fomentar las relaciones vecinales
10 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Publicar un cuento y que tu nieta de 5 años te mire emocionada desde los asientos del público quedará para siempre en la memoria de Ramón Blanco Calvo. También fue algo inolvidable para Teresa Tato Cabaleiro, que a sus 20 años presentó a su primer trabajo como ilustradora delante de toda su gente en el centro sociocultural de Vedra, su municipio natal, y al que Ramón Blanco, compostelano de 76 años, se trasladó a vivir tras la pandemia.
Que ambos coincidiesen y se embarcasen en la aventura de contar la historia de Sansón, o salmón do Ulla, no fue una casualidad, ya que detrás de este fructífero tándem está el programa de voluntariado intergeneracional de Vedra, una iniciativa del Concello para poner en valor la historia vivida de sus mayores y los sueños de futuro de su vecindario más joven.
El Ayuntamiento promovió una presentación formal que enseguida se transformó en un equipo de trabajo con muchas ganas de aprender, disfrutar y de contar la triste historia, pero con final feliz, del salmón que no quiso regresar a sus orígenes, el río Ulla, por su elevada contaminación.
Ramón comenzó a barruntar esta historia mientras paseaba junto al río y vio en el cauce restos de plástico y como unos niños le tiraban piedras. Su mente de maestro jubilado con varios cuentos escritos en su haber se puso a trabajar y así apareció Sansón, un colorido salmón que, relata su creador, «nace nun río precioso e encantador no que pasa a súa nenez ata que marcha ao mar como fan os salmóns. Cando lle toca regresar está todo contento, pero ao ir río arriba decátase de que non é o río que deixou porque está moi contaminado, e busca outro». En ese tiempo, un maestro de Vedra le cuenta a sus alumnos cómo era el Ulla de su infancia, en el que se bañaba y abundaban los salmones. Gracias a su relato, los niños se manifiestan para salvar el río, el Concello pone en marcha una campaña de voluntariado con gran repercusión mediática y el Ulla vuelve a ser lo que era. Mientras tanto, Sansón encuentra en su río de acogida a un salmón ermitaño que «decidira vivir coñecendo todo canto río puidera, e faloulle dun que estivera contaminado pero que xa estaba recuperado». Y para sorpresa del morriñento Sansón, ese río era el Ulla, al que por fin regresó. Con este libro, su autor buscó profundizar «no magnetismo desta especie aventureira, na amizade que representa o outro salmón e tamén na solidariedade humana, con todo un pobo a traballar polo seu río».
Ramón Blanco recibió una llamada del Concello explicándole el funcionamiento del programa intergeneracional y para plantearle la opción de contactar con Teresa Tato, joven vecina de San Miguel de Sarandón que el año pasado ganó el concurso convocado por la asociación Papaventos para ilustrar el cartel del festival Teatrofilia. «O Concello quixo xuntar a miña experiencia co seu talento», resumió encantado con el resultado final, que se plasmó el pasado 29 de diciembre con la presentación de este cuento.
Teresa Tato, estudiante de grado medio de Impresión Gráfica en el CIFP Compostela, recibió la misma llamada que Ramón Blanco para plantearle la posibilidad de ilustrar Sansón o último salmón. Y tras el vértigo inicial, esta joven, que dibujó desde niña incluso en las mesas del colegio, dijo que sí.
El escritor reconoció que la artista le pareció muy tímida pero enseguida congeniaron. «Non coñecía a Ramón pero traballar con el foi moi doado, e aceptou as miñas propostas. Foime dicindo as escenas que quería incluír na historia de Sansón. A partir das súas ideas eu mandáballe os bosquexos que ía facendo, e só algunha vez me dixo de cambiar algún debuxo», recuerda Teresa. Uno de los elementos que la ilustradora destaca del libro «son as cores moi vivas para atraer a atención dos cativos. De feito, Sansón tira ao laranxa».
Teresa y Ramón comenzaron a trabajar en el proyecto el pasado verano, pero la fase de ilustración necesitó apenas unas semanas, «e en outubro xa estaba rematado», relató esta ilustradora, igual de nerviosa que su compañero durante la presentación del trabajo. «Estaba toda a familia polas dúas partes e iso impón moito respecto», recordó.