Tres padres se vuelcan para repartir durante una noche sustos y diversión entre los niños de una urbanización de Teo
31 oct 2019 . Actualizado a las 09:57 h.Cae el sol en Teo. Es 31 de octubre, Noche de Brujas, y un ejército de niños se viste sus galas más terroríficas para su procesión anual de Halloween. Recorren la urbanización de Campos de Mirabel pidiendo dulces. El año pasado, se unieron a esta cita 200 pequeños. El epicentro de la fiesta se encuentra en el número 18 de la calle. El edificio se convierte en una casa del terror digna de cualquier parque temático. Se oyen desde el exterior los gritos, risas histéricas y carreras. Los menores salen de allí empapados de sudor, entre carcajadas y alguna cara desencajada. Tres padres, vecinos del bloque, son los principales culpables. Han preparado todo un despliegue para repartir sustos y diversión a partes iguales. Con las luces de los pasillos atenuadas (cuando no a oscuras), música ambiental, muertos vivientes recorriendo los pasillos y hasta efectos especiales, el ascenso hasta la tercera planta está lleno de sorpresas. La primera, en el jardín de Hugo Fernández, quien puso en marcha esta tradición. Incluso tiene su propio personaje, conocido como El Perturbado. «Empezamos cuando nació nuestra niña (Mía), que ahora tiene 9 años, y esta se ha convertido en su fiesta favorita. Ya estábamos viviendo aquí y empezamos a decorar, de a poquito. Cada año añadíamos algo más porque empezaron a venir los niños a pedirnos caramelos», cuenta el argentino. «Yo no lo pude disfrutar de pequeño y es bonito que lo hagan ellos. Tenés que ver cómo salen corriendo por la puerta... Vienen con la ilusión de llevarse unas golosinas y un susto», añade. La semana pasada empezó con los preparativos, que incluyen un cementerio de los horrores en su jardín. Manos que brotan de la tierra, velas fúnebres, bebés sobresaliendo de ollas, hasta cruces de madera y cabezas de muñecos degollados.
No falta detalle, como tampoco por los pasillos, con telas de araña, bichos de goma, luces parpadeantes y cintas en los pasamanos anunciando un apocalipsis zombi. En el primer piso les espera, Manuel Mosquera. El fisioterapeuta siguió el ejemplo de Hugo se ha sumado a la acción, con la ayuda de su pareja. «Ella forma también parte móvil del invento y sale a pasear al niño por las casas», cuenta. Su rellano parece sacado de una novela de Stephen King, con lápidas, el esqueleto de un perro guardián atado al pomo y manos sangrientas sobre las puertas bajo una perturbadora inscripción: «help». El tercer vecino involucrado en hacer esta noche especial es Francisco Noya, quien el año pasado se unió al festival del terror por sorpresa. «Os rapaces timbraban polo resto do edificio e non había máis animación ca no baixo. Pensei en darlles un susto de morte cando chegaran á terceira planta, e este ano repetimos», señala el trabajador de Correos. «Esta é unha urbanización nova, de xente duns 30 ou 40 anos, con fillos novos. A miña pequena ten 8, por exemplo», apunta el vecino del ático, quien cree que todo esfuerzo merece la pena con tal de arrancar a los menores una sonrisa. La fiesta, eso sí, acaba a la hora bruja. A las doce desmontan el tinglado «porque no queremos molestar a los vecinos, sabemos que mañana es un día especial para muchos».
Premios del Tren
El trabajo de una santiaguesa, Paula Palacios García, fue reconocido en los Premios del Tren. Licenciada en Filología Alemana en la USC y dedicada a la comunicación y márketing digital, recibió un accésit por su cuento El lago, finalista entre las obras presentadas por 1.050 escritores de 29 países.
Visitas especiales
Entre los muchos turistas que pasaron en los últimos días por Santiago estaba Cisco García, y su mujer Raquel Rostro. El popular tenista, un referente admirado por cómo afronta la vida desde que un accidente lo postró en el 2015 en una silla de ruedas, visitaba por primera vez Galicia y empezó a lo grande, por el Obradoiro.