«Son 70 anos e xa chegou de traballar; hai que deixar sitio aos que veñen detrás»
PADRÓN
El vecino de Padrón Joaquín Dopazo acaba de jubilarse después de 53 años de vida laboral en el sector del aluminio, que le llevó a viajar por diferentes países
18 ene 2026 . Actualizado a las 14:04 h.El vecino de Extramundi, en Padrón, Joaquín Dopazo Rial cumple hoy 70 años y lo celebrará en familia, con su mujer, sus dos hijos y cinco nietos. Será una celebración por partida doble: cumpleaños y jubilación, esta última después de 53 años de vida laboral. «Pasaron voando. Aínda me acordo daquel primeiro día que empecei a traballar na de Grobas, montando bicicletas», explica este padronés. Tenía 13 años. «Era un neno cando empecei; saín da escola co certificado de estudos primarios e xa me puxen a traballar. Xa daquela era emprendedor», rememora.
A los 14 o 15 años, según cuenta, empezó en lo que entonces era un pequeño taller de aluminio y hoy es una gran multinacional, la de Quintá. «Aí foi onde nos xuntamos todos os da redonda que nos dedicamos ao aluminio, incluído Cortizo, que foi viaxante desa empresa», recuerda Joaquín Dopazo, en un emotivo repaso a su vida laboral que acaba por humedecerle los ojos.
A los 21 años, este padronés de Extramundi se fue a África, a realizar el servicio militar, en lo que fue «a miña primeira saída da casa». Al finalizar su etapa como militar, abrió un pequeño taller de aluminio en la localidad vecina de Pontecesures, junto a su hermano Antonio y al fundador de la empresa Cortizo, bajo el nombre de Dopicor. Cuando ya estaban instalados, Cortizo inició su propia trayectoria empresarial y Aluminios Dopazo continuó la suya, cambiando el taller para el lugar de Extramundi, primero en una ubicación y, con los años, en la actual y definitiva.
Joaquín Dopazo vendió su parte de la sociedad familiar y sus últimos tiempos como trabajador los pasó en el laboratorio de pruebas del Campus Tecnológico Cortizo, dando formación profesional. «Penso que xa chegou. Son 70 anos; fisicamente estou ben e seguía, pero hai que deixar sitio aos que veñen detrás para que traballen. Hai que motivalos e darlles unha oportunidade. Agora mesmo, a min tócame disfrutar da familia e que eles disfruten de min, que pouco puideron facelo. Non vai ser sempre traballar», concluye.
Un empleo que, a menudo, conllevó viajar por diferentes países de Europa y más allá ya que, según cuenta Joaquín Dopazo, durante más de 20 años él supervisó la construcción de las fachadas de todas las fábricas nuevas que abrió la empresa Cortizo, desde Polonia a Rumanía o Inglaterra, entre otros. Precisamente, viajar es algo de lo que, según explica, si que está cansado y que también pesó para decantarse por la jubilación total, después de acogerse a la parcial con 65 años.
En más de medio siglo de vida laboral «houbo altos e baixos», cuenta Joaquín Dopazo y, entre los peores, menciona tener que «botar a obreiros por falta de traballo», como le pasó al taller familiar a raíz de la crisis de 2008. «Foi o que máis me doeu, pero intentamos recuperar aos que tiveran que marchar», señala.
La familia y la música con el grupo UyF'75, entre sus planes
Joaquín Dopazo lleva un mes jubilado y asegura que, de momento, «estou a proba; sigo levantándome ás sete da mañá e vou camiñar», cuenta. Repasa sus años en activo y solo tiene buenas palabras para todas las personas con las que trabajó. «Sempre me atopei con xente moi boa», asegura en alusión a los años que estuvo fuera de casa y en los que, a través de la carpintería familiar de aluminio, montó las fachadas de las nuevas fábricas de la empresa Cortizo. «Foron uns 22 anos viaxando e coñecendo mundo», afirma. Su trabajo a nivel local le permitió entrar en «moitísimas» casas de la comarca y zonas limítrofes, montando ventanas y otros elementos de aluminio, por lo que conoce a mucha gente, aunque cree que más lo conocen a él porque «foron moitos anos de traballo e moitas caras e a memoria é a que é», asegura.
Jubilado, además de mantener una actividad física, Joaquín Dopazo tiene previsto dedicar tiempo a su familia y a «tocar moito o baixo, que é a actividade que máis me gusta». Él es uno de los fundadores del grupo Unión y Fuerza, nacido en 1975 y que volvió a los escenarios el año pasado con un nombre abreviado y con la mayor parte de los músicos de su inicio, incluido su hermano Antonio. «Queremos seguir co grupo para realizar eventos, para o que ensaiamos dous días por semana», cuenta Joaquín, quizás ya con miras a la Pascua de Padrón, donde debutaron en esta nueva etapa musical.