Condenan a 24 años de cárcel al famoso atracador Pandolo por el asalto a una casa en Ordes e intentar matar a dos miembros de una familia
ORDES
A una de las víctimas la apuntó con el arma a la cabeza y disparó, pero la pistola se encasquilló
01 ene 2026 . Actualizado a las 05:05 h.José Manuel Martínez Quintáns, más conocido como Pandolo, es uno de los delincuentes más peligrosos de Galicia. Ha pasado media vida en prisión y en ella estará buena parte de lo que le reste en este mundo, porque la Audiencia Provincial de A Coruña le ha condenado a un total de 24 años y cuatro meses de prisión por el asalto que protagonizó a una casa en Ordes en la que entró a robar de madrugada y no dudó en disparar cuando se vio sorprendido. El tribunal solo le ha absuelto de uno de los tres homicidios en grado de tentativa de los que fue acusado, pero tendrá que cumplir nueve años por cada uno de los otros dos. Por el intento de robo con violencia en vivienda habitada de un vehículo a motor le imponen otros dos años y medio, a los que se suman otros dos años y cuatro meses por tenencia ilícita de arma corta sin licencia y con número de serie borrado y un año y medio más por coacciones. Por el hurto pagará una multa de 180 euros, mientras que las indemnizaciones a las víctimas ascienden a un total de 13.985 euros.
La sentencia, contra la que se puede presentar recurso de apelación ante el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), declara probado que Pandolo, al que se le ha aplicado la agravante de reincidencia en los delitos de homicidio dados sus múltiples antecedentes, llegó entre las tres y las cinco de la madrugada a la casa de Buscás (Ordes) en la que residían las víctimas, que en ese momento estaban durmiendo. Entró en la vivienda buscando algo que robar, vagó por varias estancias y se apoderó fundamentalmente de comida, consumiendo allí parte de ella hasta que se apoderó de las llaves de uno de los coches de la familia y se dirigió al galpón con la idea de llevarse el coche y huir, pero como no conseguía maniobrar para sacarlo por lo angosto del patio, hizo mucho ruido y uno de los habitantes lo oyó, por lo que se asomó a la ventana y vio a Martínez Quintáns. Le gritó y el acusado respondió sacando su arma de fuego y disparando, pero erró el tiro.
El resto de la familia se despertó en ese momento y salieron al patio de la casa. Fue entonces cuando Pandolo disparó de nuevo contra el hombre «a una distancia aproximada de un metro y medio, con clara intención de atentar contra su vida», señala la sentencia. La bala le dio en el abdomen y su mujer, al ver a su marido en el suelo y malherido, comenzó a gritar, ante lo que Martínez Quintáns disparó contra ella a una distancia de menos de tres metros «sin que conste si el disparo lo hizo con intención de acabar con su vida o para atemorizarla», especifica la resolución de la Audiencia. Esta es la razón por la que los magistrados no han condenado al veterano atracador por este intento de homicidio, al no haberse acreditado que tiró a matar.
La mujer se escondió tras otro de los coches, pero Pandolo la agarró de un brazo y le gritó que se metiese en el vehículo y lo sacase ella del patio, pero en ese momento otra de las mujeres de la familia se abalanzó sobre él, lo que hizo que el acusado le propinase un puñetazo en la cara que la tiró al suelo «para después apuntarle con la pistola directamente a la cabeza y con ánimo de acabar con su vida percutir el gatillo del arma mientras le decía "esto es porque tú te lo buscaste", si bien en ese momento la pistola se encasquilló y no se llegó a producir la detonación por la no expulsión de uno de los casquillos, salvando así la vida la perjudicada», recoge la sentencia en un relato verdaderamente escalofriante.
La dramática escena finalizó cuando el resto de la familia se echó sobre Pandolo «lo desarmaron, inmovilizaron y lo mantuvieron retenido hasta que la Guardia Civil acudió al lugar procediendo a su detención», explica la Audiencia. En el momento en el que fue arrestado, el acusado portaba unos guantes, una navaja, unos prismáticos, una funda sobaquera y dos cargadores de proyectiles de nueve milímetros para su uso en la pistola que le fue intervenida.
En el juicio, la defensa de Martínez Quintáns, que ejerció el penalista Martín Fuentes, con despacho en Sigüeiro (Oroso), pidió que se tuviera en cuenta la esquizofrenia paranoide que sufre, bien para absolverle o, en su defecto, para rebajarle sustancialmente las penas. Pero no ha sido así. La Audiencia Provincial lo rechaza porque, pese a que los antecedentes médicos de cuadros psicóticos compatibles con psicosis tóxica o esquizofrenia crónica recidivante, «no se aprecian alteraciones mentales sugestivas de enfermedad mental que modifiquen sus capacidades intelectivas y volitivas» y no hay signos tampoco de que el día que asaltó la casa de Ordes hubiese consumido sustancias estupefacientes.
Por ello, la sentencia concluye que no se puede determinar que Pandolo estuviese sufriendo un brote psicótico cuando asaltó la casa de Ordes y atacó a la familia que la habitaba «pero de ser así, como los síntomas son llamativos, el facultativo que le atendió el mismo día de los hechos se hubiera percatado y lo hubiera incluido en el parte de lesiones y no fue así», añaden los magistrados.
Tiene pendientes dos asesinatos en Mazaricos y Culleredo
La del asalto a la casa de Ordes no es, ni mucho menos, la última causa que Pandolo tiene pendiente con la Justicia. También está cerca de cerrarse la instrucción de otros dos casos de asesinato en los que la Guardia Civil le considera el autor. Son los de Antonio Tuñas en Mazaricos y Javier Iglesias en Culleredo. Ambos desaparecieron coincidiendo con permisos penitenciarios de Martínez Quintáns, que estaba a punto de recuperar la libertad y cumplía el final de su condena en el Centro de Inserción Social de A Coruña.
Tras una larga búsqueda, trozos de ambos hombres aparecieron, dentro de bolsas, esparcidos por un monte de Mazaricos, muy cerca de la casa en la que nació el famoso atracador. Las pruebas de ADN han demostrado que los restos permanecían a los desaparecidos. Tuñas mantenía disputas con la madre de Pandolo e Iglesias había participado junto al delincuente en algunos negocios que posiblemente generaron un fatal desencuentro.
Hasta ahora, las condenas a las que ha tenido que hacer frente Martínez Quintáns han sido siempre por homicidio en grado de tentativa, porque nunca llegó a consumarlos. Eso sí, más por suerte que por falta de voluntad. En los casos de Tuñas e Iglesias tendría que afrontar cargos de asesinato, con penas de unos 20 años.