Se despedirá de la Universidade de Santiago tras aumentar la matrícula y los ingresos, bajar la deuda y lograr el apoyo de la Xunta para la nueva Facultade de Farmacia
07 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Antonio López Díaz (Cabarcos, Barreiros, 1964) dejará esta primavera el bastón de mando de la Universidade de Santiago (USC). Será el punto final a ocho años de un mandato en el que las luces brillaron más que las sombras, pero ni así su nombre ha sido ajeno a las críticas durante una campaña electoral que el jueves vivirá su primera llamada a las urnas. El catedrático de Derecho Financiero y Tributario cierra su paso por San Xerome con los números sonriéndole, tanto en matriculación, personal y financieramente. Quienes lanzan reproches lo acusan de falta de visión estratégica y de un pacto sobre Medicina que consideran perjudicial para la Universidade.
Alumnado
663 más. La USC pasó de 4.173 estudiantes de nuevo ingreso en el curso 2018-2019, a los 4.836 del 2025-2026, 663 más. Con López, la matrícula ha crecido un 14 %, cifra que en el campus de Lugo ha sido incluso superior, de un 33 %, lo que le ha permitido pasar de 621 universitarios a 926. Para lograrlo fue clave la creación de nuevas titulaciones, como los grados en Robótica y Empresa e Tecnoloxía. Voces críticas señalan que ha faltado esa misma ambición para repensar la oferta de másters, un caladero que usan las universidades privadas para captar alumnado.
El relevo
Cimientos. La USC es una de las universidades más envejecidas de España. La crisis económica tampoco ayudó demasiado a rejuvenecerla, ya que la captación de nuevos docentes se congeló. Cuando López llegó en el 2018 había en plantilla 51 profesores ayudantes doctores —figura de entrada en la carrera académica—. Esa cifra se ha disparado con López hasta los 195, lo que permite poner los cimientos de cara al futuro. El rector saliente acabó también con la bolsa de acreditados a cátedra, un listado de 160 personas que dejó cicatrices profundas en muchos de ellos y que pesó en las elecciones en que se impuso a Juan Viaño. En sus dos mandatos redujo la temporalidad en los profesores asociados y estabilizó a buena parte de los permanentes. Sus detractores afirman que las soluciones frente al envejecimiento fueron parches y que no se han buscado fórmulas para mantener a docentes en edad de jubilación vinculados a la USC. En lo referente al personal técnico, (Ptxas), con López se convocaron 1.000 plazas de captación y promoción, y su equipo fue pionero regulando su carrera profesional.
Los números
94 millones más. La USC experimentó un aumento de sus recursos económicos entre 2018 y 2026. Los últimos presupuestos de Juan Viaño alcanzaron los 234 millones, mientras que con López se llegó a los 328. Los fondos Next Generation, lanzados por la Unión Europea tras la crisis del covid, están en gran medida detrás de ese aumento del 33 %. No será sencillo para la próxima rectora lograr un crecimiento similar, ya que las ayudas europeas concluyen este año. La deuda también cayó durante los dos mandatos del lucense: si el 31 de diciembre del 2017 llegaba a los 26,8 millones, el último día del 2024 había bajado a 9,2. No se amortizará definitivamente hasta el 2031, ya que el equipo rectoral refinanció su pasivo con la banca para sufragar la nueva Facultade de Farmacia, que tendrá un coste de unos 24 millones.
Infraestructuras
Cidade da Saúde. Las excavadoras volvieron al campus sur de la USC para comenzar la construcción de la primera fase de la Cidade da Saúde, que corresponde con la nueva Facultade de Farmacia. El problema, que venía de atrás, se alargó cerca de una década. Desde San Xerome hubo que hilar fino para lograr que la Xunta le permitiera refinanciar la deuda y cumplir un compromiso con más de un millar de alumnos, que llevaban años «exiliados» en diversas facultades de la ciudad. La USC aumentó su inversión en infraestructuras de los 2,5 millones del 2018, a los 15 del 2025. Destinó casi 4,5 en la reforma integral de la Facultade de Química, y 3 más en la de Medicina. Esto último pudo hacerlo gracias a las aportaciones del Gobierno para adecuar los centros al incremento de plazas de grado, tarea que tendrá que culminar la próxima rectora.
Entre las tareas pendientes se encuentra la reapertura del colegio mayor San Clemente, que las cuatro aspirantes a suceder a López han defendido que llevarán a cabo. Tras su rehabilitación exterior y varias obras de eficiencia energética, falta por adecuar el interior del edificio para recuperar unas 40 plazas de alojamiento: la inversión superará los 4 millones de euros. Otro edificio que ha quedado en el limbo es el de la Facultade de Xeografía e Historia, cuyo estado obliga a actuar para evitar el desgaste. La USC buscó el apoyo del Consorcio, aunque por el momento solo se han conseguido fondos para realizar intervenciones menores.
La investigación se disparó, pero el convenio entre USC y Raxoi fue papel mojado
La USC se ha convertido en el epicentro de la investigación que se realiza en Galicia. Actualmente supone más del 50 % y los fondos destinados para llevarla a cabo pasaron de los 57 millones del 2018, a los 104 del 2024. Las ayudas Next Generation están detrás de esas cifras. Todas las partes creen que se trata del valor diferencial de la educación superior pública, en detrimento de la privada. Durante el mandato de López se crearon cuatro centros de investigación propios, Ipsius, Ilhus, Iltius e Iterra; tres interuniversitarios, Citmaga, Cispac, Ecobas; y se redefinieron tres más; Idega, ICE y se integró el Incifor en el Instituto de Criminoloxía.
Rol institucional
Lejos de Raxoi. La primera reunión oficial de Goretti Sanmartín tras convertirse en alcaldesa fue con López. Ambos se comprometieron a solucionar los problemas de mantenimiento de los viales del campus y a completar su cesión al Concello. El convenio acabó convertido en papel mojado. Ninguna de las dos promesas se ha cumplido mientras las calles continúan deteriorándose. El entendimiento fue mejor con la Xunta, como se pudo ver con la Cidade da Saúde.
medicina
Descentralización. La apuesta de la Universidade da Coruña de crear una facultad de Medicina fue el último terremoto al que se enfrentó el rector. Para evitarlo, USC, UVigo y UDC firmaron un nuevo protocolo para descentralizar la formación. El pacto, liderado por el propio Antonio López, ha generado críticas al entender que la USC pierde peso en una titulación estratégica. Quienes lo apoyan creen que es la mejor solución para que los alumnos reciban mejor docencia en los centros de salud y hospitales.