Vecinos, comercios y hosteleros apuestan por un plan global de movilidad en Virxe da Cerca
SANTIAGO
Consideran «un parche» limitarse a sacar coches de la arteria entre San Clemente y Basquiños
09 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.El Concello de Santiago promueve un concurso de ideas para remodelar todo el tramo viario comprendido entre las rúas San Clemente y Basquiños, concretamente, hasta el enlace con la rúa Espírito Santo. Este tramo incluye calles y plazas con una fuerte intensidad circulatoria, que el Ayuntamiento quiere reducir mediante un proyecto con el que se consiga eliminar todo el tráfico de paso. El período de tiempo para presentar las propuestas expiraba el próximo día 17, pero Raxoi amplió el plazo hasta el 9 de enero. Una de las decisiones que se adoptarán una vez que se conozcan las ideas es si la rúa Fonte de Santo Antonio —el tramo más estrecho del sometido a estudio— quedará o no con un único carril de circulación.
Al margen de lo que propongan los expertos, vecinos, hosteleros y comerciantes de la zona se muestran críticos con el planteamiento inicial del Concello para remodelar la artería principal y más céntrica de la ciudad, el denominado conector central, y que busca reducir la densidad de tráfico. El sector del taxi considera en cambio que una reducción de vehículos circulando por el Hórreo, Praza de Galicia y la arteria Fonte de Santo Antonio-Virxe da Cerca mejoraría sus tiempos de viaje.
Los vecinos
Asociación Fonseca. Roberto Almuíña, presidente de la Asociación de Veciños Fonseca, sostiene que el concurso de ideas convocado por el Concello parte «dun prantexamento incorrecto», porque «nos datos das bases ignóranse os centros educativos que hai, non solo na Virxe da Cerca, senón tamén outros como La Salle, Inmaculada e o IES San Clemente». En su opinión, «as ideas que se fagan serán sen todos os datos. E non teñen en conta tampouco os aparcamentos de Praza de Galicia e de Belvís, que atraen coches». Almuíña objeta que las posibles obras propuestas para ese tramo volverán a ser «parches» que no estarán vinculados a un plan de movilidad global de toda la ciudad. Insiste en que vuelve a caerse «no erro de non ter en conta que o tráfico que chega a Santiago procede dos concellos próximos. Se queren quitar tráfico, teñen que darlle opcións aos que veñen traballar á cidade». Cree Almuíña que «todo iso quedará en nada como xa pasou fai tempo», pero, aún así, ese colectivo vecinal presentará sus alegaciones.
Los comerciantes
Compostela Monumental. José Manuel Bello, presidente de la Asociación de Comerciantes Compostela Monumental, echa en falta «un estudio de movilidad. Si lo hubiera, no necesitaríamos un grupo de expertos. Esto del concurso de ideas es como los presupuestos participativos, lo sacan para hacernos creer que son más tope guay», opina. Señala Bello que Virxe da Cerca «tiene el ancho que tiene y, finalmente, lo que harán será como en el Pombal: entre media y nada». La entidad que preside no tiene intención de presentar propuestas al concurso, «porque nuestra opinión no es nunca tenida en cuenta. Se hará lo que quiera la alcaldesa y punto». Bello es especialmente crítico con la intención de reducir la calzada, porque «a los niños hay que llevarlos al colegio y la gente tiene que ir a los sitios». Recuerda que no es la primera vez que se convoca un concurso de ideas para la zona: «Bugallo ya lo hizo. Ya estuvo Virxe da Cerca en un solo sentido, y fue un fracaso». También se planteó «la idea de un túnel. Fue el PP». Advierte que «la gran perjudicada por la idea de sacar los coches será la Praza de Abastos. La matarán». Pese a todo, Bello reitera su convencimiento de que «harán un lifting, como se hizo en el Pombal».
Los hosteleros
Asociación Turismo e Hostalaría. Ramón García Seara, presidente de la entidad, dice «no entender bien que la misma gente que no quiere turistas sea la que cada vez hace más incómoda la ciudad para los vecinos». Considera García Seara que «puede que [ese conector central] quede mejor, pero cierras el paso a los vecinos sin alternativas. Y reduces la actividad económica». El presidente de Turismo e Hostalaría insiste en que «Santiago no es una ciudad para pasear, salvo para los turistas. Puede que una persona que vaya de San Pedro al Concello a trabajar pueda ir en bici, pero pídele a un señor que va al Tambre a trabajar a las 8 de la mañana que suba en bicicleta», ironiza. Reconoce que Compostela tuvo «una mala planificación urbanística en el Ensanche, pero la realidad es que, en el día a día, la gente precisa moverse. El autobús no es solución. La ciudad que plantean es ficticia: reparto de mercancía caminando y con carretillas y, ahora, cierre de la artería principal». Incide García Seara en que la hostelería sale perjudicada «por la insistencia en retirar coches y dificultar la movilidad. Y, sobre todo, los vecinos en su día a día, porque precisan el coche para desplazarse».
Los taxistas
RadioTaxi. Manuel Sánchez apunta que es importante asumir que Santiago es una ciudad, en lo que a la zona nueva se refiere, que fue diseñada en los años 60-70 del siglo pasado, «cuando los coches eran menos y más pequeños». De ahí que, apunta por propia experiencia, «circular por el Hórreo y la Praza de Galicia sea un horror diario». Defiende que deberían habilitarse carriles para bus y taxi: «¿Pero quién le pone el cascabel al gato? A diario en la Praza de Galicia paran autocares. ¿Para qué tenemos una dársena en Xoán XXIII? ¿Dos hoteles tienen derecho a colapsar el tráfico en la Praza de Galicia?». A nivel profesional comenta que «sería mejor quitar el tráfico de paso. Quizás permitir solo la entrada de los coches de padres en el horario escolar, pero con paradas de un minuto, no cinco parados y de charla». Sánchez apunta que Santiago tiene tráfico entre las 7.30 y las 10.00 horas, de 13.00 a 16.00, y de las 18.30 en adelante».
Un coste de ejecución estimado de 16 millones de euros para 45.000 metros cuadrados
La remodelación de los 45.000 metros cuadrados entre el aparcamiento en superficie de San Clemente y Basquiños, en el enlace con Espírito Santo, tendría un coste estimado de 16 millones de euros —19 con IVA— , ya que la inversión exacta dependerá de los proyectos que se redacten cuando se concluya el concurso de ideas. Tiene un presupuesto de 720.000 euros, que se reparte entre los premios para los ganadores y el coste de la redacción del proyecto y la dirección de obra de los dos primeros tramos. El ganador se llevará 50.000 euros, y los cuatro accésits, 30.000 cada uno. El espacio afectado por el concurso se divide en cinco tramos. El primero entre San Clemente y el Campo da Estrela; el segundo, hasta Fonte de Santo Antonio; el tercero, hasta Porta do Camiño; el cuatro, hasta San Roque; y finalmente, hasta Santa Clara. Se plantean direcciones únicas en As Rodas, Valle-Inclán y Fonte de Santo Antonio.
Luis Millán: «Non se pode facer iso, salvo que o que busquen sexa a morte do mercado e do casco histórico»
Las líneas generales que definen por dónde irán las ideas que se presentarán al concurso convocado por el Ayuntamiento de Santiago para remodelar, entre otras calles, las que son indispensables para llevar a los clientes hasta la Praza de Abastos no son del agrado de la cooperativa que gestiona el mercado. Su presidente, Luis Millán, se muestra especialmente molesto con la idea de reducir aún más el acceso de vehículos a la Praza. «Solo teñen que vir a partir das tres da tarde, cando xa non poden subir os coches, e ver o que está a pasar. Non hai ninguén na rúa», alerta.
Una de las cuestiones que alegan en el mercado para no aceptar una reducción del paso de coches particulares es que «a Praza non pode vivir coa xente que reside no casco histórico. Non queda xente. Os pais dos alumnos son clientes, pero non só eles. E deixar aos nenos non son dous minutos». Pide que se vea lo que ocurre a diario ante los colegios.
Millán sostiene que «hai que dar facilidades, non pór máis barreiras para que a xente veña a Praza». Culpan de la pérdida de población de la zona monumental a la falta de adaptación de las normativas para que sea atractiva para que los vecinos quieran residir en el casco histórico.
Advierte Luis Millán que «a remodelación que teñen na cabeza será a morte do mercado e morte do casco histórico. A Praza funciona, pero, se a matan, matan todo». Las calles que van desde A Senra hasta Porta do Camiño y San Roque son «a arteria principal da cidade», por lo que entiende que quitar buena parte del tráfico «sen ter un plan B é converter o casco histórico nun parque temático, que xustamente é o contrario do que din que queren evitar», apunta.
A los responsables de la gestión del mercado de abastos les resulta curioso «que os mesmos que non queren turismo fan cousas para que o casco sexa solo para turistas». Asegura Luis Millán que todos los comerciantes de la zona vieja notan mucho la bajada de ventas de estos meses, cuando cae la afluencia de visitantes, porque «os turistas que non queren deixan cartos na cidade. Son moitos. Se o 10 % das persoas que pasan por un comercio son clientes potenciais, cando pasan tantos, o volume é importante». Reclaman alternativas para que los vecinos puedan seguir acercándose a los puestos del mercado. «Pechar o paso, dende logo, non é a mellor idea», abunda.
Plataforma de aparcamiento
Como planteamiento general, Millán cree que una opción para ayudar al futuro del mercado es crear espacios de aparcamiento. «O de Belvís non é cómodo. A xente que vén comprar despois marcha cargada. Non soluciona o problema», constata. Millán apuesta como solución por el «párking subterráneo, que pode facerse, digan o que digan. E non é necesario suspender a activade». Otra propuesta ya existe en varias ciudades. «Se queren que o párking de Belvís sexa útil, que fagan una rampla mecánica para subir e baixar». Incluso sugieren que «no proxecto de remodelación, fagan unha plataforma de aparcamento na Virxe da Cerca para os clientes».
No nos queremos resignar
Durante muchos años nuestros espacios públicos fueron transformados por la ambición de llegar con nuestros vehículos a cualquier punto. Ese deseo de modernidad fue configurando la práctica totalidad del espacio de nuestras ciudades, de nuestras villas e incluso de nuestras aldeas. Allí donde no fuera imposible, nuestro automóvil tenía que poder llegar. Se eliminaron barreras, se asfaltaron pistas, rueiros y campos de feria para que nada lo impidiese. Pero hace tiempo que nos dimos cuenta de que ese anhelo tenía consecuencias. La primera es la constatación de que, por más espacio que habilitemos para el vehículo, nunca podremos atender sus necesidades. La superficie que cedamos siempre será insuficiente.
También hemos sido conscientes de que hemos ido arrinconando al resto de usuarios, dejándolos en muchos casos sin el espacio necesario para caminar, encontrarse, desplazarse en una silla de ruedas o empujar un carrito. Pero también hemos comprobado que ese desequilibrio tan acusado ha provocado su degradación; los peatones lo evitan, los negocios no prosperan… Poco a poco, por todas partes se han ido emprendiendo procesos de transformación y hoy son numerosos y cercanos los ejemplos de éxito en los que se puede apreciar la importancia de este reequilibrio y las consecuencias directas y casi inmediatas que esto tiene en la vida de los ciudadanos.
El área urbana de Santiago no ha sido ajena a estas dinámicas y paulatinamente se han ido mejorando los barrios, se ha generado una infraestructura verde impresionante y se ha ido dotando de las infraestructuras necesarias para poder plantear alternativas de movilidad que permitan acometer esa transformación. Sin embargo, ese proceso ha quedado bloqueado en uno de los puntos más representativos de su trama urbana, el eje que vertebra el centro del casco urbano. El elemento que debería conectar el casco histórico con el ensanche, y las áreas verdes de la Alameda, Belvís y Bonaval, adolece de manera acusada de los problemas antes mencionados. Un espacio plagado de referencias patrimoniales relevantes, que está degradado por la ocupación abusiva de los vehículos, en el que se ha condenado a los peatones a caminar por aceras imposibles.
Un concurso de ideas es una oportunidad extraordinaria para convocar a arquitectos y otros expertos para que estudien en profundidad este ámbito y nos expongan sus propuestas sobre cómo se debería transformar. El jurado valorará y elegirá las que respondan mejor a lo que se les ha planteado. Pero el éxito del concurso no radica solo en la concurrencia de los mejores profesionales. Dependerá de que asumamos que la ciudad necesita resolver este bloqueo, aun sabiendo y asumiendo que supondrá cambiar rutinas, modificar hábitos y vencer inercias. La clave del éxito estará en que nos empeñemos en encontrar una solución en la que esas renuncias se vean recompensadas con la transformación que deseamos.
Estoy de acuerdo en que esto no va de movilidad. De lo que se trata es de generar un espacio público de calidad que no sea «el vacío entre lo edificado», un espacio con identidad en el que el ciudadano recupere la prioridad, y en el que sean posibles procesos de renaturalización que favorezcan nuestro bienestar y salud. Un cambio que vertebre la trama urbana para que el casco histórico deje de ser una isla; para que el Ensanche y los barrios de San Pedro, de la Almáciga y de San Roque estén mucho más cerca; para que la actividad comercial se revitalice en todo el ámbito. Y todo esto no es posible si no generamos un espacio que las personas puedan ocupar como ciudadanos, en el que los niños puedan ir caminando seguros al colegio, en el que las personas con problemas de movilidad se puedan desenvolver con autonomía, y por supuesto, para que nadie que necesite llegar a algún punto con su vehículo pueda hacerlo.
Una solución mejor es posible y por eso no nos queremos resignar.
Por Ángel Cid, arquitecto y presidente de la Delegación de Santiago del COAG