Suso Vilariño: «Un accidente me marcó para dedicarme a formar conductores, y van miles»

Olalla Sánchez Pintos
Olalla Sánchez SANTIAGO

SANTIAGO

Es el director de la conocida autoescuela Santa Eulalia, donde imparte sus clases teóricas desde 1999. «Hace 40 años ya era conocida en Santiago como la autoescuela de las mujeres», destaca

26 oct 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Se llama Jesús Vilariño, pero muchos le conocen en Santiago como Suso Santa Eulalia por la autoescuela en donde es director y en la que imparte clases teóricas desde 1999. «En esa época quien daba normalmente la formación teórica en las autoescuelas aún era el personal administrativo. Los fundadores de Santa Eulalia creyeron en una persona que se dedicase en exclusiva a ello», agradece este vecino de Ames, nacido hace 58 años en Val do Dubra, mientras recuerda a los tres socios que abrieron en 1979 en Boiro —«de ahí el nombre Santa Eulalia, patrona de esa localidad»— una autoescuela que, tras saltar a Teo, se instaló en 1982 en Santiago, una ciudad de gran competencia, pero en la que crecieron rápido con un centro inicial en la rúa do Hórreo y otros posteriores, como el de la avenida de Rosalía de Castro. «Hace 40 años empezó a ser conocida como la autoescuela de las mujeres por ser una de las primeras que apostó por profesoras, algo que valoraban las conductoras. El número es hoy también importante. Entre las que imparten la práctica está mi mujer», remarca.

«Yo cumplí 18 años en marzo de 1985. En abril aprobé el práctico y en mayo empecé a conducir un camión de leche. Ahora los jóvenes no tienen la misma urgencia...», señala. «Tras un impasse vital en Ginebra, volví a conducir el camión hasta que en 1992 tuve un accidente que me marcó la vida. Yo en los cursos de la autoescuela aclaro que en la mayor parte de los accidentes, y pese a que solemos pensar que somos buenos conductores, el culpable es el humano. En mi caso inmovilicé mal el camión. Reconocerlo me ayudó a nivel psicológico. Del siniestro me quedó una lesión en un brazo, que me impedía conducir. La firma en la que trabajaba tenía una autoescuela, Tordoia, y fue mi salida. En 1995 saqué el certificado de profesor, restringido a teórica. Tuve una segunda oportunidad... El accidente me impulsó además, desde que hace 26 años cambié de autoescuela a Santa Eulalia, a dedicarme a formar conductores, y llevo más de 30.000», realza. «Creo, más que en las sanciones, en el aprendizaje», prosigue.

SANDRA ALONSO

«Mucha gente piensa que el teórico es muy fácil, pero cada año se complica, por una mayor materia, como la de los distintivos ambientales. El 50 % de los alumnos en España lo suspenden a la primera, un porcentaje que, a base de trabajo, nosotros elevamos al 70 %», estima, apuntando aún así, que preguntas como la de qué vehículos deben estar asegurados, «parecen para pillar». «Los alumnos, a base de repetir test, aprenden a descartar, en vez de a demostrar sus conocimientos. No me gusta el examen teórico actual. Vamos a confiar en la modificación prevista para el 2026... El próximo año nosotros también queremos una mayor integración, con profesores de teórica acompañando en las clases prácticas», avanza, rescatando casos que le motivaron.

«No olvido a un chico de Senegal con dificultades para el idioma. Él pensaba que tirábamos la toalla y, tras cada suspenso, nos animaba. Decía: "No culpa tuya"». A la décima vez aprobó el teórico... Yo también doy clases de recuperación de puntos, a las que tuvo que ir un señor que no sabía leer. Ver cómo el resto de alumnos le leían las preguntas o lograr que finalmente le hiciesen el examen oral, que aprobó con solo un fallo, anima», evoca.

Siempre sincero, analiza la conducción en Santiago. «No somos agresivos, pero sí se abusa del carril izquierdo sin motivo, como en la SC-20. Otro hándicap es pegarse en exceso al de delante. La gente se debe creer las señales; en calzadas con separador físico y sin paso de peatones, un límite a 30 no siempre es entendible... Hay que dar además una vuelta a la señalización. La rúa de Galeras, con cambios de carril, parece un eslalon. Hay cosas que explicamos en la teórica y que chocan con la realidad. En la Travesía do Cruceiro do Gaio, con un stop a la izquierda y un semáforo a la derecha, nadie piensa en el stop», continúa.

Con pesar, explica las esperas para sacar el carné, que se prolongan desde hace un año. «Se debe a la falta de examinadores y de relevo generacional de profesores», resalta, intentando trasladar su pasión. «Ahora estoy habilitado para impartir también prácticas, pero solo se las di a mi hija... Lo mío es la teórica», destaca.