El barrio de San Lourenzo se opone a la apertura de un nuevo local nocturno en la sala Malatesta

SANTIAGO

Imagen de archivo de la sala Malatesta cerrada
Imagen de archivo de la sala Malatesta cerrada Sandra Alonso

Los vecinos afirman que recibieron la llamada de un empresario interesado en reabrir el negocio, al que dijeron que «no hay nada de lo que hablar»

14 sep 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

«No hay nada de lo que hablar». Esa es la respuesta que el presidente de la asociación de vecinos del barrio de San Lourenzo, Jon Brokenbrow, dio al hombre que se presentó como «empresario de la noche» y que le informó que estaba interesado en reabrir la sala Malatesta. Cerrada a cal y canto desde mediados de marzo, al asegurar Raxoi que estaba incumpliendo la normativa de ruidos, los actuales gerentes del local pusieron en verano un anuncio en internet para traspasarla. «É unha das opcións que estamos barallando. Sentimos fastío e cansazo. Son moitas trabas nestes últimos anos. Vivimos unha caza de bruxas total para que pecháramos», afirmó el agosto pasado Catuxa Irago, una de las responsables de la Malatesta, que por aquel entonces reconoció que había varias personas interesadas.

«Al empresario que se puso en contacto con nosotros hemos tenido que explicarle que las quejas vecinales dirigidas al local en cuestión no tenían nada que ver con los propietarios o con su proyecto empresarial, sino con la existencia de una sala de fiestas hombro con hombro con las casas de un barrio nítidamente residencial», explica Brokenbrow, que advierte a otras personas interesadas en arrendar el local para dedicarlo al ocio nocturno: «El barrio rechaza tajantemente la reapertura de un negocio de este tipo en la zona. Existen otras en la ciudad perfectamente adecuadas para montar una sala de fiestas que se encuentre bien alejada de la población».

Brokenbrow añade que los vecinos de San Lourenzo ya se han puesto en contacto con Raxoi para intentar conseguir una reunión con la alcaldesa, Goretti Sanmartín: «Es increíble que el Concello pueda permitir que vuelva a abrir este sitio, o que contemple la posibilidad de otorgarle una licencia de apertura. Queremos un barrio habitable en una ciudad habitable. Pedimos la cancelación de la licencia de ocio nocturno, tanto aquí como en el resto de las zonas residenciales de la ciudad».

Durante años, los vecinos en el barrio de San Lourenzo han denunciado problemas de convivencia, especialmente en los momentos de entrada y salida del local, cuando afirmaron que se registraban episodios de ruido, gritos y destrozos. También criticaron la escasa presencia de las policías Local y Nacional. Desde la gerencia del local defendieron en todo momento que siempre cumplieron con la normativa y que las mediciones de ruido realizadas por el Concello eran irregulares, de ahí que mantuvieran que la orden de cierre era ilegal. «Non nos informaron de nada e non había ningún técnico do Concello mentres se fixeron. Leváronas a cabo nunha casa. O ruído non é da sala», explicó en agosto Catuxa Irago, que afirmó que aún seguían meditando la posibilidad de seguir con el local.

En la red

La realidad es que el anuncio para su traspaso seguía esta semana en internet, donde se indicaba que el alquiler es de 2.000 euros mensuales. «No se puede repetir lo mismo, y menos con el beneplácito del Concello. Llevamos unos meses tranquilos y solo pedimos un poco de sentidiño. No nos vamos a sentar a tomar café con nadie para escuchar nada, cualquier negocio de ocio nocturno tendrá el rechazo de los vecinos. Tenemos derecho a descansar. La mera existencia de este intento de reponer un negocio nocturno en nuestro barrio es una muestra más de la ineficacia y del desinterés absoluto del Concello para ofrecernos una ciudad habitable y en condiciones de salubridad», cerró Brokenbrow.

La paz nocturna podría terminarse pronto, ya que la orden de cierre de Raxoi por exceso de ruido era de seis meses, por lo que terminará en cuestión de semanas. A partir de ahí, todas las opciones están encima de la mesa: que siga cerrada, que lo haga con el mismo nombre o que otra gerencia tome las riendas. Las dudas sobre cómo se resolverá la incógnita mantiene al barrio de San Lourenzo expectante. Su sueño es lo que, dicen, está en juego.