Las reservas para cenas de Navidad se disparan en Santiago tras el parón por el covid

Margarita Mosteiro Miguel
Marga mosteiro SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

XOAN A. SOLER

Algunos restaurantes ya no tienen mesas para varios días de diciembre

26 nov 2021 . Actualizado a las 21:22 h.

Tras la suspensión prácticamente total de las comidas y cenas de empresa, de amigos y de compañeros de trabajo durante las pasadas Navidades, la campaña de este año se presenta en Santiago con buenas expectativas para la hostelería. En algunos restaurantes ya no tienen mesas libres para determinados días de diciembre y, en general, las reservas se están anticipando ante el temor a que las limitaciones de aforo impliquen quedarse sin espacio en el establecimiento deseado.

Los días más demandados son los viernes 10 y 17, y los sábados 11 y 18. Por ahora son más las cenas que las comidas organizadas, y la media de comensales oscila entre las 15 y 20 personas de los locales más pequeños hasta las 40 de los de mayor aforo. El domingo 5 está siendo una de las opciones elegidas por los empleados del comercio, al no ser laborable el día 6. Thor Rodríguez, presidente de Hostelería Compostela y también organizador de eventos, asegura que comienza a ser complicado encontrar sitios libres para cenas y comidas en restaurantes de capacidad media. De hecho, algunas celebraciones ya tienen que retrasarse a enero, «porque en establecimientos concretos ya no quedan huecos libres», explica.

Javier Míguez, de La Bodeguilla de Santa Marta y de San Lázaro, se muestra convencido de que «será una buena campaña», a juzgar por esa anticipación en las reservas. De media, las mesas serán de entre 25 y 30 personas. Sus locales ya tienen reservado el 80 % del espacio para los días 10, 11, 17 y 18 de diciembre. Una situación similar es la que describe Avelino Martínez, de O Dezaséis, que tiene la agenda cerrada para las cenas del 10 y 11 de diciembre, y con muy pocas plazas para el fin de semana del 17 y 18. Martínez puntualiza que, aunque el aforo está al 100 %, al tener que dejar un metro y medio entre mesas, queda un 60- 70 %.

Luis Sevilla, del restaurante Los Robles, confirma que, como viene ocurriendo desde la pasada crisis económica, las despedidas de Navidad no son organizadas por las empresas —salvo excepciones—, sino por los trabajadores. Es decir, cada comensal paga su plato para despedir el año, y los grupos son más pequeños. Uno de los cambios más llamativos de estas fiestas es que se adelanta la hora de las cenas. Si antes se quedaba para las 22.00 o 22.30, ahora se adelanta una hora. «Hay que cerrar a la una y media, y se trata de aprovechar el baile posterior a la cena». Incluso se organizan más comidas para compensar ese adelanto del cierre.

Temor a nuevas restricciones que desencadenen la suspensión de celebraciones

Con las agendas casi llenas, los restauradores no pierden de vista los datos diarios de la evolución del covid en Santiago y su comarca. Temen que se produzcan cancelaciones de comidas o de cenas por nuevas restricciones o por un incremento de las medidas de seguridad que echarían por tierra sus previsiones. Luis Sevilla reconoce que entre la gente hay miedo a los rebrotes, pero también se muestra convencido de que el alto porcentaje de vacunación ofrece seguridad, y ve poco probable que puedan producirse contagios en una cena o comida con compañeros de trabajo que comparten espacio habitualmente.

Los hosteleros compostelanos confirman que cuando se realizan las reservas los organizadores de los eventos suelen preguntar por los plazos de cancelación, pero también por las opciones en el caso de que se reduzcan el aforo de los establecimientos y sea necesario anular.

Los restauradores consultados en Santiago también expresan su confianza en que el pasaporte covid permita evitar una medida drástica que limite el número de comensales que puedan sentarse juntos en torno a una mesa navideña.

Alberto Rolán, del restaurante Lasso (Auditorio de Galicia)

Sandra Alonso

«La próxima semana arrancamos con las cenas»

Pese a su todavía reciente apertura, en el restaurante Lasso, del Auditorio de Galicia, también están notando la animación para recuperar las comidas y cenas de despedida de año. «Empezamos hai pouco, pero xa temos algunhas reserva. A próxima semana, a finais de novembro, xa celebraremos algunha cea, e os días máis demandados son o 17 e 18». Alberto Rolán indica que, al disponer de un comedor con una superficie amplia, «aínda é posible meter máis grupos na sala».

Por ahora, los que confirmaron su reservan son grupos de compañeros de trabajo, como los de la panadería Leis, que son uno «relativamente pequeno». Entre los grupos de amigos, «quizáis máis compañeiros de traballo, hai unha reserva dunha sección dunha empresa grande de Santiago». Rolán apunta que la media de comensales está en unas veinte personas, «e a verdade é que da certa alegría a reunión de máis xente para comer». En cuanto al temor a que se produzcan cancelaciones por la nueva tendencia al alza de los casos de coronavirus, Alberto Rolán considera que las características de su comedor refuerzan la seguridad.

Jorge Gago, del restaurante A Maceta 

Sandra Alonso

«Se adelanta la reserva y la hora»

El restaurante A Maceta estuvo cerrado por descanso del personal durante 15 días y al volver sus propietarios se encontraron con la grata sorpresa de que tenían peticiones de reservas para celebrar comidas y cenas de grupos de amigos y compañeros de trabajo para festejar la Navidad. «La gente adelanta la reserva», explica Jorge Gago, que supone que tiene que ver «con el miedo a quedarse sin sitio, porque hay una reducción de aforo que sigue afectándonos».

La mayor parte de las citas previstas en este restaurante serán en la primera quincena del mes, y más concretamente «en días como el 12, 17 y 18, pero también tenemos reservas para finales de diciembre».

Uno de los cambios detectados por Jorge Gago es el que tiene que ver con las horas de las cenas: «Antes de la pandemia, las cenas arrancaban a las diez de la noche o más tarde, ahora parece que se está consolidando cenar antes. Hay mesas para las nueve y nueve y media de la noche. Esto es lo bueno que nos dejó la pandemia», señala. En este cambio, cree que influye que la hostelería nocturna también tiene que cerrar antes.