Las mascarillas vuelan en la zona vieja de Santiago

Las farmacias del casco histórico despachan cientos de protecciones entre turistas y gente que va a viajar, mientras que en las de los barrios la dispensación es inferior


Santiago / La Voz

En las farmacias de Santiago hay mascarillas. Pocas. Se encuentran a cuentagotas, y en ocasiones hay que esperar a que lleguen nuevos suministros, pero pueden comprarse. Desde que comenzó la crisis del coronavirus en China la venta se multiplicó durante los primeros días. Ahora, con la alarma de Italia, se prevé que las solicitudes vuelvan a subir, aunque de momento las farmacias no notan el repunte. Diferente es la demanda que tienen las boticas en función de su ubicación. Así, las del centro están desbordadas por la petición de este producto tras la alerta sanitaria del coronavirus, mientras que en las de los barrios las solicitudes caen de forma considerable.

Si hay un enclave que es punto de paso de turistas, peregrinos y compostelanos, ese es el entorno del Toural. En la farmacia Valdés Cabo a media mañana del lunes ya no tienen mascarillas. Pero sí esperan una remesa para la tarde. El primer día, recuerdan desde esta oficina, vendieron un centenar a personas de nacionalidad china. A partir de ahí, cientos y cientos a todo tipo de clientela.

Lo mismo ocurre en la botica Bescansa, unos metros más abajo. No disponen de mascarillas pero sí contaban con que les llegasen en unas horas. Aunque no dan una cifra exacta, se han vendido más de un centenar. «Sobre todo a turistas que están en Santiago, y si es gente de aquí suele ser porque se va de viaje». En Gómez-Ulla se han quedado sin ellas, «y nos sirven pocas, no puedes pedir 500». En cuanto a la clientela «vendemos a todo tipo de personas», insisten.

«Acabamos de vender dos a un italiano y a su mujer», explican desde la farmacia de O Hórreo, otro de los establecimientos en donde ha notado, y mucho, la demanda de mascarillas. En estos momentos solo disponen de las que no tienen filtro, «y no vendimos más porque nos las querían llevar todas de golpe». El problema es que tampoco les sirven, por lo que el número con el que cuentan es limitado.

En las farmacias de barrio, más periféricas, la demanda no es tal alta y los boticarios, al ver que no hay stock, ya no hacen peticiones. En la de Salgueiriños, por ejemplo, no tienen y no se las sirven porque cuando empezaron a solicitarlas ya había rotura de stock. Pero añaden, «tampoco insistimos». Algo similar ocurre en la botica ubicada en el Cruceiro de A Coruña. «Estamos teniendo como para un consumo habitual aunque se venden algo más, pero nada exagerado». Los clientes son los habituales, sobre todo personas que están en contacto con pacientes con enfermedades respiratorias. Aunque a media mañana no disponían de ninguna mascarilla, la venta estos días no ha sido excesiva.

Esta situación se repite en la farmacia situada junto al centro de salud de Fontiñas, en donde no han vendido muchas mascarillas desde que la alarma por el coronavirus saltó en Wuhan, «porque tampoco las hay, suponemos que las venderán en otros sitios», apuntan. De momento en esta oficina cuentan con alguna, pero las que han despachado no llegan a la decena.

No obstante, la psicosis por las mascarillas cruza las fronteras del concello compostelano. En una de las farmacias de Milladoiro, en donde estaban esperando la llegada de más protecciones, admiten que la demanda se ha disparado: «vendemos as que nos chegan, se chegan cen vendemos cen, e se hai 200 vendémolas», afirman.

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