El bar que moviliza a sus clientes en favor de una vecina paciente

En la ruela das Ánimas hay un ejemplo para la hostelería nocturna de Santiago


En una ciudad como Santiago donde la conflictividad suele definir la relación entre los locales de hostelería nocturna y sus vecinos, el caso de Mercedes Turnes Negreira y Antón Mosquera, Toño, propietario del bar O Pozo, en la ruela das Ánimas, es una notable excepción que, por constructiva, debería ser tomada como ejemplo en otras calles. Toño acaba de dirigirse a su numerosa clientela a través del Facebook de O Pozo advirtiendo que pegada a su local hay «unha casiña estreita, cunha porta e unha xanela; detrás desta xanela está a habitación dunha (auténtica) santa, unha señoriña maior á que lle complicamos moito a vida (ou polo menos as noites) dende que abrimos a taberna, hai xa máis de oito anos». Pese a ello, añade, «nunca xamais me dixo nin mú, nin unha soa palabra mal, nunca xamais se queixou nin chamou á policía». Como ejemplo del carácter de Mercedes, Toño cuenta que estos días vio a la vecina muy nerviosa porque se averió el telefonillo de su vivienda y sonaba sin interrupción, ante lo que él, aunque no sabe de electricidad, lo solucionó desmontándolo y limpiándolo, porque era un problema de humedad. «Como non quedou contenta, veu despois ao bar a traerme un montón de dulces e un calendario», dice el tabernero antes de pedir a sus clientes que no hagan ruido en la calle: «Cando esteades diante do bar de botellón, saiades a fumar, teñades ganas de cantar ou oubear ou mexar, tocar a pandeireta ou calquera cousa que meta barullo, tende en conta a esta señora, porque podería ser a vosa avoa, a vosa nai, ou a vosa xanela». Y les sugiere que, en todo caso, vayan hacia el lado de la calle más próximo a la rúa das Casas Reais, para distanciarse en lo posible de la vivienda de Mercedes. «Se non, imos subir 50 céntimos as consumicións para poñerlle unha fiestra nova», concluye Toño.

Ante este alegato, las reacciones no se han hecho esperar y decenas de clientes y amigos de O Pozo no solo le han dado toda la razón al hostelero, sino que han sugerido pasar a la acción para costear ventanas nuevas (en realidad son dos, no una) y hasta instaurar un chupito con un nombre alusivo a este asunto de buena vecindad. Pero semejante respuesta abruma a Mercedes, que dice no necesitar nada para la que es su casa de toda la vida... excepto un poco menos de ruido en esta angosta calle a altas horas (el bar cierra a las tres de la madrugada) y que la vía pública no sea tratada como un urinario o como un vertedero incontrolado. 

Exposición «Artefacto»

Acuarelas, óleos, acrílico y pastel forman una exposición colectiva de dieciocho pinturas de santiagueses que se pueden ver en el hotel Puerta del Camino hasta el próximo 31 de enero. Bajo la dirección de Isabel Rey, las mujeres son mayoría en «Artefacto», entre ellas las hermanas Margó y Ana Esmorís, Inés Toca, Mar García y Carmen Fidalgo. Rosas, calas, fachadas marítimas y urbanas o paisajes son algunas de las creaciones que se pueden disfrutar, así como el retrato homenaje a Josefina Carús, pintado por su hija Inés. Federico López, que empezó a pintar arrastrado por sus nietos, se ha revelado como un maestro con una expresiva trilogía figurativa. A la concurrida inauguración también asistieron Manolo Fuentes, Isabel Acevedo y Moncho Lois, entre otros. Luz y color...

Juguetes solidarios

El director de zona de Santiago de Abanca, Ramón Mariño, entregó al presidente de Cáritas Diocesana, Luis Calviño, un lote de los juguetes reunidos durante la campaña solidaria «A ilusión crece cando se comparte», desarrollada por Abanca y su Obra Social, Afundación. En total, fueron entregados en Santiago, A Coruña, Ferrol, Vigo, Pontevedra, Lugo, Ourense y León, Ponferrada y Oviedo 4.903 juguetes.

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