Empeño y compromiso

Manuel García Reigosa
M. G. Reigosa FÚTBOL SALA

SANTIAGO

XOAN A. SOLER

El nuevo proyecto del Santiago Futsal arrancó con traspiés, con un partido que había encarrilado, en el que Peerapat tardó poco en conectar con la afición. Se le escapó por errores propios más que por aciertos del Alzira.

Se avecina una temporada de sufrimiento, porque la plantilla está obligada a coger experiencia a marchas forzadas. Y buena parte del éxito dependerá de que no se venga abajo la sintonía que se pudo ver en Santa Isabel entre la grada y el equipo. Más que nunca cobra vigor aquella máxima de Cela cuando decía que «el que resiste gana».

Alrededor del Santiago Futsal hay un punto romántico y conmovedor, por el empeño en recuperarse, en resistir, en reflotar una nave que tenía muchas vías de agua, por mantener un escudo y una filosofía forjada en los años de gloria en la élite.

Los que cuentan son los que están, los que no dejan de buscar la viabilidad del club, los jugadores que se embarcaron en un proyecto atrevido con todas las consecuencias, con el compromiso de poner también todo de su parte para colaborar en la búsqueda de esa viabilidad.

Los esfuerzos de quienes arriesgan y empujan, a sabiendas de todas esas dificultades, merecen recompensa.

Esta misma semana el presidente aventuraba un año complicado, pero también apuntaba que va entrando la luz.

Por empeño y compromiso no va a quedar. Por ese flanco el club siempre ha estado bien cubierto. Y sigue, que no es poco.