Mirar al barrio


Tantas vueltas al proyecto de la depuradora, al debate sobre su ubicación, a la financiación del proyecto, y resulta que su posición entre los problemas que más inquietan a los compostelanos es residual, dicho sin ánimo de que la metáfora contribuya a añadir más materia contaminante a la que ya baja por el Sar. Porque el caso es que la EDAR solo preocupa al 0,7 % de los ciudadanos consultados por Sondaxe para la encuesta que hoy publica este periódico. Esto, lógicamente, no quiere decir que a los vecinos no les preocupe la contaminación del río, sino que entre sus desvelos pesan más las deficiencias que padecen a diario que las que observan en un paseo sabatino, por mucho interés que estas despierten en el juego político.

Y en el retrato que pintan los santiagueses aparecen las sombras de siempre. El estado de las calles, de las aceras y de la red viaria en general; la limpieza y la recogida de basuras; el tráfico y los problemas relacionados con la circulación y el aparcamiento; y el transporte público. Son los servicios que el ciudadano usa todos los días. Por eso valora su atención en tiempo y forma, y censura el relajo a la hora de garantizar su correcto funcionamiento. Porque la mirada de los barrios aporta el mejor diagnóstico sobre lo que pita y lo que no.

Es bueno tenerlo en consideración ahora que las formaciones políticas enfilan la recta que las llevará a las urnas. Vale más la puntualidad en el arreglo de un bache que una carpeta repleta de bocetos de proyectos cuya ejecución puede suponer décadas. Tendrá mucho ganado el que tenga presente que una tontería dicha con solemnidad no deja de ser una solemne tontería.

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