Dos caras de un mismo servicio

Serafín Lorenzo A PIE DE OBRA

SANTIAGO

Por avatares de la vida, en los últimos días he conocido de primera mano dos caras completamente distintas de una misma realidad sanitaria: los servicios de pediatría de los centros de salud de Galeras y de Milladoiro. El compostelano, como un coche recién estrenado, aún huele a nuevo. Es amplio, funcional, luminoso y bien equipado. Su apertura, en julio pasado, llegó con más de diez años de retraso, para atender a una población de referencia de unas 12.000 personas. El de Milladoiro es angosto como una caja de cerillas. La coincidencia de más dos cochecitos de bebé basta para colapsar el anexo asignado a pediatría. Frío, improvisado y con problemas de accesibilidad (las goteras parecen felizmente subsanadas), el centro de Milladoiro cumple con las funciones que tiene asignadas a fuerza de manos de pintura y de un aprovechamiento máximo de cada recoveco. Es un logro digno de admirar, en vista de la cada vez mayor desproporción entre las dimensiones del edificio y el volumen de pacientes a los que debe prestar asistencia. Aunque se trata de una promesa con más recorrido que el AVE en los programas electorales de la última década, el inicio (real) de la construcción del nuevo centro sigue siendo una incógnita.

Los dos centros cumplen el mismo cometido, pero con equipamientos y capacidades muy distintas. Eso sí, las áreas de pediatría de Galeras y Milladoiro tienen en común la profesionalidad y competencia de su personal, de la que se beneficia tanto el usuario que disfruta de la holgura del primero como el que soporta las estrecheces del segundo.