Antonio Sánchez Crespo defiende que saber comunicar y defender ideas sirve para andar por la vida o buscar trabajo
04 mar 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Antonio Sánchez Crespo (Santiago, 1979) es de esas personas que acaban contagiando la pasión con la que explica las cosas. Le gusta el debate y la polémica, tanto que tras años en primera línea ahora es el coordinador técnico del Parlamento Xove, una liga de debate entre estudiantes gallegos que va por el tercer año de vida. El pasado día 18 se celebró la primera fase eliminatoria de Parlamento Xove en la Diputación de A Coruña, y el que viene, día 25, tendrá lugar la segunda. La final a ocho equipos, este mes en Santiago.
-Empiece contándome una anécdota de Parlamento Xove.
-A veces los chicos van por lo más inverosímil. En una ocasión uno de los equipos se llevó un limonero para dar más fuerza a sus argumentos.
-¿Un árbol?
-Sí, un árbol, y enseñándose a sus adversarios les valió para profundizar en sus argumentos. Todo vale y es útil para convencer. Eso es lo que hacen en el Parlamento Xove: utilizar la palabra para debatir sobre un tema prefijado, y un jurado al final declara ganador a un equipo.
-¿Quiénes son los chicos que participan en Parlamento Xove?
-Son de cincuenta centros, lo que no está mal porque cada año el número va en aumento, pero queremos seguir creciendo el año que viene.
-Le iba a decir que se lo pasarán en grande, pero todo es flor de un día. ¿O no?
-A mí los debates en que participé me marcaron para toda la vida.
-¿Para qué le vale a un ciudadano normal saber debatir?
-Mi trabajo depende de cómo hable, soy profesor. Pero también esa soltura y esa agilidad y reflexión son muy útiles en una entrevista de trabajo, por ejemplo. En fin, para andar por el mundo.
-¿Y qué le aportan estos enfrentamientos a los jóvenes?
-Les ayudan a pensar algo muy importante, atención: que nunca existen verdades absolutas. De un mismo asunto surgen varios argumentos dispares que se enfrentan. Uno es más dogmático antes, cuando entra en la sala cargado de razones, pero cuando sale de ese encuentro piensa «igual el otro puede llevar algo de razón».
-Y en la calle, ¿se habla ahora mejor o peor?
-Peor, seguro. Lo digo por las propias construcciones de las frases, mucho peores que hace años.
-¿Y la clase política?
-Modestamente, considero que poco a poco se va perdiendo la calidad de oratoria en sentido clásico, de una manera especial en la riqueza y la excelencia lingüística. Antes había una oratoria que ahora no es tan usual. Pero yo no soy quién para juzgar.
-O sea, que en su casa ganará todos los debates.
-¡Qué va! En casa los pierdo todos.
antonio Sánchez Crespo coordinador de parlamento xove