El cierre internacional desoye ofertas y amplia contrato con el Lobelle hasta el 2013
22 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.No es fácil encontrar ejemplos como el que acaba de protagonizar Jesús Nazaret Aicardo Collantes, que optado por ampliar y mejorar su contrato con el Lobelle hasta el 2013 desoyendo ofertas de más enjundia. ¿Por qué? Lo explica con naturalidad: «Aquí he crecido mucho como jugador y como persona y mi meta es seguir por ese mismo camino. Cuando vine, con 19 años, nunca pensé en llegar hasta donde estoy. Pero aquí el trabajo diario es muy intenso, el cuerpo técnico sabe como exigirte el máximo y eso da sus futos. Sé que puedo mejorar en todos los aspectos del juego y este es el mejor sitio para lograrlo».
Llegó al primer equipo con 19 años, pero en su primera toma de contacto tenía solo 16. Lo reclutó Venancio López en el campeonato juvenil que se disputó en Viveiro en el 2006, a él y al pívot Víctor Cachón, también gaditano, como Aicardo. Y los dos hicieron la siguiente pretemporada a la órdenes de Pulpis, en el primer equipo.
Primeros pasos
Cuando aterrizó en Santiago tenía cara de niño y un aspecto físico que le valió el apodo de «Pollito». No está clara la paternidad del sobrenombre, pero caló enseguida y aún hoy tiene validez, ya sin el diminutivo.
Aquel verano, al poco de recalar en Compostela, recibió un curioso regalo del gerente, Gonzalo Muíños. «Toma, un biberón, para cuando te acuerdes de tus papás». Al igual que con el apodo, Aicardo se tomó la anécdota con buen humor, por el lado amable. Y no le debió fallar el olfato al gerente porque al jovencísimo Aicardo, a sus 17 años, se le hacía cuesta arriba la primera experiencia lejos de casa y optó por volver a Cádiz para jugar en el Virgili. El Lobelle no le puso problemas, pero tampoco quiso desprenderse del jugador, convencido de que era un diamante.
Pasados dos cursos, y ya con diecinueve primaveras, regresó a Santiago, el mismo año que Tomás de Dios se hizo cargo de la primera plantilla. Y desde entonces su progresión ha sido exponencial. Ha alcanzado la internacionalidad absoluta y ya ha conquistado el Gran Prix en Brasil, ante la selección anfitriona; la pasada campaña fue elegido jugador revelación de la División de Honor; y este año fue designado el mejor jugador de la Supercopa que logró el Lobelle frente al Inter Movistar.
El «Pollito» quiere ser gallo en el Lobelle. De la mano de Tomás de Dios ha ido ganando los galones y su hoja de ruta apunta en la dirección de seguir subiendo peldaños en la escala deportiva. Con Venancio López, que destaca del cierre «su calidad de pase y su disparo», ya ha empezado a encontrar su espacio en la selección.
La renovación con el Lobelle es una muy buena noticia para el conjunto santiagués de cara a la próxima campaña, ya que se asegura la continuidad de una de sus piezas maestras. Y es también la confirmación de que el club no está de brazos cruzados, «a velas vir».
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