En la nueva guardería de Teo, ubicada en A Ramallosa, no hay ninguna galiña azul de la Xunta porque este centro educativo, financiado en gran medida con aportaciones de la Unión Europea, es de gestión privada aunque la titularidad del servicio le corresponda al Ayuntamiento.
Sin embargo, si algo está claro es que la educación de la primerísima infancia está muy ligada al animalario. Por ello, un dibujo de la internacional abeja Maya, pintada sobre el cristal de esta escuela infantil, da la bienvenida a padres y niños. Además, la empresa que gestiona el servicio tiene como logotipo unos cuantos cuquiños en fila india que siguen la estela de una gallina guardiana, todo un símbolo del ambiente de cuidado y mimo que se encuentra nada más traspasar el umbral de la puerta, a la que se accede de forma individualizada y después de llamar al timbre.
En su primer día de funcionamiento, las nuevas instalaciones de A Ramallosa atendieron solamente en el horario de mañana a cerca de cuarenta niños, muchos de los cuales permanecieron en la escuela en torno a media hora, ya que este es el período establecido por las educadoras para que los pequeños inicien el período de adaptación.
Doble adaptación
Pero pese a que esta fue la norma general, también hubo niños que debido a las jornadas laborales de sus padres tuvieron que permanecer más tiempo en el centro, lo que provocó más lloros de lo habitual y pruebas de exquisitas dotes de paciencia de cuadro de educadoras de la nueva escuela, que esperan concluir la adaptación de la mayor parte de los niños dentro de dos semanas, aproximadamente, aunque los peques procedentes de otras guarderías necesitarán menos tiempo para aclimatarse.
El hecho de que ayer fuese un día muy soleado permitió comprobar la luminosidad de unas aulas dotadas de enormes cristaleras, que comunican las dependencias de los niños con el patio exterior, un espacio en el que no falta de nada. Por ello, la la dirección de la escuela de A Ramallosa no derrochó elogios a las instalaciones que ayer estrenaron formalmente: «O centro é un luxo, o patio exterior ata ten céspede artificial, algo que non é moi común porque é moi caro».
A estos extras se añaden equipamientos a los que obliga la ley, como enchufes y puntos de luz a cierta altura para que los niños no le lleguen y juntas de protección de las paredes para que los niños no se hagan daño, y que en el caso de este centro pasan desapercibidas porque son del mismo color que las paredes. Con semejantes dependencias, la plantilla reconoce sentirse muy a gusto, cuya única pega es que las inmediaciones de la guardería aún no están acondicionadas en su totalidad, ya que los terrenos en los que está ubicada forman parte de una urbanización cuyos trabajos no han concluido. Con todo, la escuela dispone de una amplia superficie de aparcamiento.