La Aemet avisó de que las lluvias podrían descargar en algunos puntos hasta 30 litros en 1 hora acompañadas de granizo y aparato eléctrico
12 jul 2026 . Actualizado a las 20:29 h.Galicia está experimentando este fin de semana una meteorología típicamente tropical. Otra vez. En los trópicos hay un proceso que se repite. El calor va calentando el aire durante la primera mitad del día y por la tarde asciende, se encuentra con el aire frío de las capas altas de la atmósfera, forma nubes de evolución que descargan chaparrones y tormentas. Por esta razón, las regiones tropicales concentran la inmensa mayoría de las tormentas de la Tierra. Es justo lo que sucedió ayer en la comunidad gallega. El aire tan caliente que se acumula en superficie desde hace semanas se encontró otro frío en altura debido a la influencia de una depresión aislada en niveles altos de la atmósfera (dana) ubicada al oeste de la costa gallega.
Ayer la actividad eléctrica fue sencillamente sorprendente, tanto por la cantidad como el corto período de tiempo en el que se desarrolló. La inestabilidad fue aumentando conforme avanzaba la mañana hasta explotar durante la tarde y la noche, coincidiendo con el momento en que el calentamiento de la superficie alcanzó su máximo y la atmósfera se volvió más inestable. Según los datos de MeteoGalicia, entre las 11.00 y las 12.00 horas apenas se detectaron rayos, pero entre las 17 y las 21 horas se contabilizaron más de 5.000 descargas, reflejo de una intensa sucesión de tormentas que recorrieron buena parte del interior gallego, sobre todo de las provincias de A Coruña y Pontevedra.
Las redes sociales también se llenaron ayer de vídeos mostrando enormes bolas de granizo, en algunas casos más grandes que una pelota de golf, otra prueba de la tremenda inestabilidad atmosférica que gobierna Galicia debido a la combinación de calor y la dana. Las mismas corrientes ascendentes que alimentan las tormentas y favorecen la intensa actividad eléctrica también son las responsables del granizo. Cuando el aire caliente asciende con mucha fuerza, arrastra gotas de agua hasta las capas altas de la nube, donde las temperaturas son inferiores a los 0 grados. Allí se congelan y, si las corrientes ascendentes son lo bastante potentes, permanecen suspendidas dentro del cumulonimbo, subiendo y bajando varias veces. En cada recorrido van acumulando nuevas capas de hielo, como una cebolla. Solo cuando el peso supera la fuerza de esas corrientes terminan cayendo al suelo.
La inestabilidad ha continuado esta tarde, especialmente en el norte y el este de Galicia. La Agencia Estatal de Meteorología mantiene avisos entre las 15.00 y las 23.59 horas por lluvias intensas y tormentas en varias zonas de A Coruña y Lugo. El nivel más alto, de color naranja, se encuentra activo en A Mariña, donde podrían acumularse hasta 30 litros por metro cuadrado en una hora. De hecho, una fuerte granizada, con pelotas de hielo de considerable tamaño, sorprendió de repente esta tarde a los bañistas en A Mariña y el occidente asturiano y a cuantos celebraban la festividad del Carmen. Por otra parte en el Ribadeo Indiano estuvo a punto de suspenderse el concierto de Estrellas del Buena Vista y Más debido a la lluvia y a la tormenta, que finalmente se mantiene al cesar momentáneamente el aguacero.
La previsión está respaldada por los modelos del Laboratorio Europeo de Tormentas Severas (ESSL), que situaban al noroeste peninsular entre las áreas europeas con mayor potencial para registrar tormentas severas entre las 17.00 y las 20.00 horas. Los chubascos podrán ir acompañados de una intensa actividad eléctrica y, de forma puntual, de granizadas.
En cuanto a la previsión para esta semana, estará marcada por un tiempo variable y bastante más fresco que el de las últimas semanas como consecuencia de la influencia de la dana. Habrá abundante nubosidad, aslgunas lluvias en el litoral atlántico y chubascos vespertinos sobre todo en el interior. Las temperaturas se mantendrán contenidas, con máximas que en general oscilarán entre los 23 y los 30 grados, lejos de los valores extremos registrados durante los recientes episodios de calor.