Si fuera negro, se apellidaría Obama, que, encarnando el mestizaje, nació en Hawái, se crió en Indonesia, pasó la adolescencia en Los Ángeles, se graduó en Nueva York, empezó a despuntar en Chicago, ingresó en Harvard, buscó en Kenia sus raíces africanas, pateó Europa... Y, si fuese blanco, le llamarían Ferrán, por Adriá, ese restaurador cuya cocina bebe de las mil y una fuentes de la gastronomía universal, un maestro de los fogones que lo mismo adereza la ventresca con aceite de eucalipto como mezcla tuétano y caviar. Porque así es Ames, amalgama de pueblos, crisol de forasteros, un lugar donde casi nadie halla respuesta para ese clásico del preguntar gallego: «E logo ti... ¿De quen vés sendo?». No en vano, un informe difundido esta semana por el Instituto Nacional de Estadística (INE) sitúa al concello entre los cinco con menor porcentaje de nativos entre su población.
Según dicho estudio, el 1 de enero del 2008 residían en Ames, oficialmente, 25.818 personas, de las cuales 6.503 eran naturales de allí, o sea, apenas una de cada cuatro. De las 19.315 sobrantes, 11.747 habían venido al mundo en alguno de los otros 93 municipios coruñeses; 2.966, en zonas de las provincias de Lugo, Ourense y Pontevedra; 1.838, en puntos del resto de España; y, finalmente, 2.764, en diversas áreas del extranjero.
Y, tal como refleja el ránking impreso sobre la parte superior de esta página, esa cota del 25,2% de oriundos solo la rebajan cuatro localidades en toda la comunidad autónoma, la ourensana Barbadás (23,3%) y tres pertenecientes al área metropolitana de la capital herculina: Cambre, con un 22%, más Culleredo y Oleiros, ambas con espectaculares 17,5%.
Y aún no ha tocado techo
Además, salvo una súbita e improbable inversión de tendencias, el peso específico de los foráneos dentro de la estructura demográfica amiense pronto va a alcanzar cotas incluso superiores a la actual. Evolucionará progresivamente al alza, pues ha venido sucediendo así invierno tras invierno, sin excepción, desde la reinstauración de la democracia en España. Basta con revisar los números del INE para percatarse de ello. En el 2007, los nacidos allí suponían un 26,1% del padrón global de habitantes; en el 2006, un 27%; en el 2005, un 28,1%; en el 2004, un 29,5%; en el 2003, un 30,6%... De hecho, aún ni hace tres lustros, a comienzos de 1996, representaban un 45%, ya que, sobre un conjunto de 13.288 vecinos, sumaban 5.983.
En la clasificación de concellos con menor volumen de nativos, los otros tres más dinámicos dentro del entorno compostelano ocupan posiciones igualmente punteras, si bien a mucha distancia de esa quinta que corresponde a Ames. Teo (37,8% de oriundos) atesora el duodécimo puesto, seis peldaños por encima de Oroso (42,7%) y 29 más arriba que Brión (53,5%), mientras que el propio Santiago (54,6%) se ha colocado en el lugar 45 en esta ocasión. En el polo opuesto, más de ocho décimas partes de quienes figuraban inscritos hace doce meses y medio en el censo de Tordoia (1.143 de 1.274) habían sido dados a luz dentro de los límites de aquel ayuntamiento.