Los antiguos componentes del Obra consideran que al fin se hace justicia

Alberto González

SANTIAGO

La sentencia del Tribunal Supremo ha rebotado estratosféricamente en el mundo del baloncesto Compostelano y gallego. El rebote ha sido capturado, en primer lugar, por los principales damnificados del proceso: los miembros de aquel Obradoiro (1989-90) dirigidos por Manuel Fernández Rey, Pirulo, y presididos por Antonio Besada, bajo la esponsorización de Ghaleb Jaber Ibrahim.

En la retina de todos aparece la figura del finado Alejandro Otero, directivo que en Murcia recibió el chivatazo de que Esteban Pérez Beltrán tenía falsificada su documentación. Con la tenacidad que caracterizaba a Otero y la financiación de Ghaleb Jaber Ibrahim, que se gastó unos dos millones de pesetas, vinieron a Compostela los padres del jugador argentino para testificar que era su hijo, hecho clave que favorecía al Obradoiro en este largo proceso.

Ghaleb Jaber Ibrahim califica la sentencia conocida ayer como «justa, en cuanto a su contenido, e injusta porque llega demasiado tarde. Ha sido un auténtico atropello a los que conformábamos la familia del Obradoiro por aquel entonces. Ahora lo más importante es cómo afrontar el futuro».

Apartado totalmente del mundo de la canasta, al considerar que «ya he cumplido mi etapa», Ghaleb Jaber Ibrahim recomienda tranquilidad para este nuevo capítulo del Obradoiro: «La directiva no puede desfallecer, debe tomarse las cosas con calma para hacer un proyecto sólido que se pueda consolidar en la ciudad. Desde mi posición tendrán siempre mi simpatía y apoyo. Son, junto con Alejandro Otero, los que tienen todos los méritos en este proceso».

Desde el banquillo

Por su parte, el entrenador, Pirulo, se ha llevado una «gratísima sorpresa al conocer la noticia. Hay que felicitar a Docobo y su grupo de trabajo por la persistencia y haber creído hasta el final en lo que era justo».

Recuerda quién conformaba la plantilla por aquel entonces: Modrego, Chema y Paco Solsona, Pepe Collins, Paco Dosaula, Víctor Anger, Valentín Baeza, Criado... Resalta que «era ajustadilla, pero tenía un gran potencial deportivo y humano. Se vio perjudicada por esa decisión de no admitir las protestas del Obra. Ahora nos vemos moralmente resarcidos de aquella chapuza indecente».

Hace diecisiete años Pepe Casal era el secretario técnico del Obra. Cuando en el 2003 se la abrió las puertas de la ACB el club le encomendó la tarea de buscar entrenador: sonaron sus amigos Aíto García Reneses y Porfirio Fisac. Por ahora no tiene ningún encargo para el próximo Obradoiro

Culpables sin castigo

Conocedor de la sentencia del Tribunal Supremo, se alegra, pero recuerda que «el marrón se lo tiene que comer la ACB que no tiene culpa ninguna, sólo han defendido sus derechos. La FEB, el Murcia, el jugador que falsificó su nacionalidad, quien lo consintió y lo apoyó, salen todos indemnes de este proceso».

«Ahora quién puede resarcir a Dosaula, Baeza, Modrego... que igual tendrían opciones de ser jugadores de ACB, se les cortó su trayectoria deportiva. Un hijo de ellos igual tiene opciones de jugar ahora con el Obra en la ACB», comenta Casal.

Como perfecto conocedor de la ACB, no en vano estuvo como preparador físico y ayudante de Aíto García Reneses en el Barcelona de Pau Gasol, Pepe Casal considera que «ahora debe seguir imperando la paciencia y la cordura porque hay que empezar casi de cero. Hace diecisiete años el club hubiera seguido una trayectoria importante con apoyos en la dirección».