Testimonios | Una mañana de angustia en A Escravitude Los afectados por las riadas en Padrón no aguantan más; la tercera venció su paciencia y ahora reclaman medidas urgentes para poner a salvo sus pisos y locales comerciales
05 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.La tromba de agua se volvió a cebar ayer con Padrón y, de nuevo, con los mismos afectados de siempre. «No podemos seguir así», eran algunas de las primeras palabras de Eduardo Bóveda y Fernando Paz. Ambos regentan sendos negocios en A Escravitude, en la zona del santuario, una de las más perjudicadas por la tromba. El primero de ellos está al frente de un restaurante que abrió sus puertas hace ocho meses. «Esto no nos favorece nada», dice el propietario de La Marmita, que vivió su tercera inundación desde octubre y, además, la más grave según cuenta. Hasta ahora no denunció daños porque todo se limitó a secar y limpiar ceniza, pero ayer no estaba seguro de si el agua almacenada en la cocina había afectado a los electrodomésticos. «Así no se puede trabajar», añade Eduardo Bóveda, empapado hasta los calcetines y triste, muy triste. Las piedras que arrastró el agua del monte están para ver en el aparcadero de su establecimiento, ya que insiste en que ésta fue la inundación más grave para su propiedad. Por ello, el día de ayer fue «perdido» y no es la primera vez, ya que, según cuenta, en anteriores riadas «tuvimos que levantar varias reservas». El negocio que regenta Fernando Paz es familiar, de toda la vida en A Escravitude, y esta tercera riada también le afectó. El propietario se ve desanimado, después de dos inundaciones recientes. Sólo en la primera contabilizó más de 6.000 euros en pérdidas en mercancías. La última vez que se anegó su tienda estaba convencido de que no iba a volver a suceder, pero así fue. Por ello, ya no sólo es la cantidad de lluvia caída ni la situación de los montes, algo que sí reconocen estos comerciantes al igual que otros vecinos, hay algo más y ellos apuntan a infraestructuras mal hechas, como los desagües de la carretera, que tienen un tubo demasiado estrecho y no dan tragado todo el agua. De este modo, varios vecinos aprovecharon la presencia ayer del alcalde de Padrón en una reunión en la sede de Deloa para abordarlo y pedirle soluciones inmediatas, que podrían pasar por dotar la zona con tuberías de desagüe más anchas. Jesús Villamor anunció que tanto el Concello como el Ministerio de Fomento tienen que acometer una actuación conjunta para dar salida a la ingente cantidad de agua que ayer corría como un río por A Escravitude, todo a lo largo de la carretera N-550. Entretanto, los vecinos de este punto de Padrón seguirán viviendo pendientes de la lluvia, que marca su ritmo de trabajo, pero también de las ayudas prometidas y de las que, por el momento, dicen no saber nada. Y, como ellos, muchos más del municipio, de núcleos como Pazos, Iria o Carcacía que ayer revivieron una nueva riada y que no sólo afectó a las viviendas, sino también a las infraestructuras viarias, como sucede con la carretera de Carcacía, que quedó cortada hacia Teo.