Tesoro oculto en San Francisco

Joel Gómez SANTIAGO

SANTIAGO

Reportaje | Un experto cataloga 120 manuscritos en el convento Textos atribuidos a Fray Luis de León, Napoleón, Cornide, Sarmiento y varios santos e incluso un «Corán» se hallan bien conservados y casi todos inéditos

25 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?omo «un pequeño tesoro» califica el investigador Justo Carnicero Méndez-Aguirre la colección de manuscritos conservada en el archivo de los franciscanos de Santiago. Él los catalogó, en el que es el estudio de conjunto más importante de ese fondo, casi inédito en su totalidad, aunque alguno está parcialmente divulgado. De un total de 120 documentos, 38 son inéditos y el resto se atribuyen a diferentes autores, algunos bien conocidos como Fray Luis de León, Napoleón, los santos Vicente Ferrer y Juan de Ávila; los ilustrados gallegos Sarmiento, Lucas Labrada o Cornide de Saavedra; numerosos personajes de la Iglesia... E incluso hay un ejemplar del Corán. Justo Carnicero justifica el interés de este importante legado por la variedad de los temas, su antigüedad y la diversidad de procedencias. Según verificó, 29 de esos manuscritos son de teología, 18 de filosofía, 14 de derecho, ocho de oratoria sagrada, cinco de historia eclesiástica, cuatro de temática sobre Galicia y otros tantos sobre la regla de San Francisco, que son los asuntos más tratados. Pero diferenció 36 materias. Entre ellas se encuentran un vademécum con fórmulas magistrales de romero, diagnóstico de enfermedades, herpes, ungüentos y otras cuestiones relativas a medicina; o trabajos sobre agricultura, física, geometría, astronomía, astrología, arquitectura, lógica, mariología, matemáticas o mineralogía. Los más antiguos son del siglo XVI, y entre éstos resalta uno que coincide con el proceso inquisitorial a Fray Luis de León en 1571. Respecto a las procedencias, la mayoría (21) son de Santiago, originarios de las librerías de los franciscanos, jesuitas, San Agustín y tres de la ciudad. Pero también los hay del resto de Galicia, Jerusalén, Teruel, Salamanca, Cuenca, Zaragoza, Toledo, Valladolid, e incluso uno de Guatemala. Justo Carnicero explica la existencia del manuscrito del Corán «porque en Santiago se formaba a gentes que iban a los santos lugares y a Arabia». Algunos de esos singulares documentos, como uno sobre el santuario ourensano de As Ermitas «merecería ser editado», afirma. Otros son trabajos de interés más relativo, incluso apuntes de clases que se encuadernaban. Hay temas sobre el apóstol, los jansenistas, o sobre indias. Los materiales son también muy diversos, pues hay desde el folio prolongado al octavo de folio. El número de hojas varía, aunque «alguno es bastante grande». Respecto a la conservación, se encuentran en general en buen estado, sostiene.