Reportaje | Concentración motera en Santiago Jóvenes y mayores de distintas partes de España y Portugal participaron este fin de semana en el octavo encuentro anual que organiza el Moto Clube Val do Ulla
28 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?l cuero y los pañuelos vistieron ayer el Obradoiro y los rugidos de las cilindradas pusieron la banda sonora. Seiscientos inscritos, aunque menos motos, participaron este fin de semana en la octava edición de la Concentración Mototurística Internacional Val do Ulla. Sin un perfil definido, por la plaza compostelano desfiló desde Manuel, de dieciocho meses, que ya tiene camiseta a medida del motoclub de sus papis y por fin le ha perdido el miedo al casco, hasta el abuelo de la concentración, un octogenario dueño de una Custom que el año pasado llegó a protagonizar un full monty en toda regla. Entre las joyas que recorrieron las calles de Santiago podían verse una Guzzi modelo Lemans y varios trikes , unos triciclos a motor en donde la personalidad del propietario se refleja en cada detalle. Es el caso del trike de José María, de Lampai, en el concello de Teo. Hace cinco años que lo tiene y le costó 15.000 euros -a lo que suma todos los arreglos posteriores-. Lo mejor de este triciclo es el mando a distancia, con el que puede tocar la bocina y encenderlo desde varios metros de distancia. La idea del mando tiene una historia. José María estaba harto de aparcar su trike y ver como la gente se subía a él, «no es que me moleste, pero a veces tocan en los mandos y pueden cambiar algo», recuerda. ¿La solución? Un bocinazo y los intrusos, «salen pitando y diciendo: ¡yo no toqué nada!». Los moteros llegaron el viernes y el sábado tuvieron actividades de aventura, actuaciones acrobáticas y fiesta nocturna, con striptease masculino y femenino incluido. Ayer se concentraron en el Obradoiro y después de comer emprendieron la ruta de regreso a casa. Tenían horas de camino, ya que al encuentro llegaron aficionados de Cádiz, Lisboa, León y de todas partes de Galicia. Pese a que el tiempo hizo desistir a algunos, cientos de duros sobre ruedas tomaron el Obradoiro, para demostrar que no es tan fiero el león como lo pintan, aunque muchos se empeñen en verlo así. «¿A mala fama? Iso sempre. A maioría da xente o vai entendendo, pero aínda hai quen pensa: moteiro igual a talibán», dice Amosa, uno de los organizadores del encuentro mototurístico. Y como nunca llueve a gusto de todos, hubo quien no se llevó buen sabor de boca. Es el caso de Sara, Aitor, Sergio y Gloria, decepcionados por la organización aunque contentos por el ambiente y por hacer un fin de semana más lo que les apasiona, vivir sobre dos ruedas.