Europa se redescubriría podre y desnuda, como una aldea arrasada, víctima de un cataclismo epocal, si se eliminara todo cuanto ha tenido origen en las ideas y valores cristianos, como aseguró monseñor Amato para reforzar su defensa de las raíces cristianas de Europa. Angelo Amato, arzobispo de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, intervino en las V Jornadas de Teología que se celebran en el Instituto Teológico, centradas en la construcción europea. Para este príncipe de la Iglesia Católica, «el cristianismo es el árbol sano de los frutos de la civilización europea», y reiteró que Europa no debe olvidar sus raíces cristianas. Ni desconocerlas, como recordó que hace el Tratado Constitucional aprobado el pasado 18 de junio por los jefes de Estado o de Gobierno de los 25 países de la UE. Ciudadano europeo El arzobispo citó a historiadores, juristas y políticos como Franco Cardino, Paul Koschaker, Giavanni Reale, Romano Prodi y Federico Chabod antes de afirmar que no bastan los principios constitucionales o económicos para crear al ciudadano europeo si no hay raíces espirituales, principios y valores éticos. «Hace falta -dijo también- sacar del olvido contemporáneo los fundamentos de las raíces espirituales de Europa, recobrando el valor absoluto de la persona y la dimensión de lo religioso cristiano». Monseñor Amato recordó las palabras de Juan Pablo II en su primera visita a Santiago tras hacer un recorrido por las significaciones de Cultura y religión, y de afirmar que fue el cristianismo el que suscitó en la cultura europea «una creatividad extraordinaria»,