Extremar la vigilancia

La Voz

SANTIAGO

30 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Los vecinos de la rúa Xuncal no quieren hablar sobre lo sucedido en una de las viviendas de esta vía con soportales, llena de establecimientos comerciales y que nace ante la puerta principal de la casa consistorial de Oroso. Alguno, que se atreve con el anonimato garantizado, no entiende cómo la mujer agredida ha podido perdonar a su marido, y sólo encuentra una mínima, aunque no justificada razón, en sus hijos. Con todo, esta persona advierte que debería extremarse la vigilancia sobre esta familia, para que no pase lo que ya ha ocurrido en otras ocasiones: el agresor reincide y utiliza su perdón para protagonizar una verdadera tragedia. Alguna mujer va más allá y pone el grito en el cielo, criticando duramente la decisión tomada por la víctima: «A alguien que te pega no hay que perdonarle nunca; ya se ve lo que pasa por ahí cuando hay segundas oportunidades», dice. Y añade que si en algún sitio tiene que estar el agresor es en la cárcel. Según se ha podido saber, J.M.V.C. se encuentra ahora mismo sin empleo y ha tenido que rendir cuentas ante la Guardia Civil en más de una ocasión. Se cree que le pegó a su mujer en más ocasiones, aunque ella nunca quiso denunciarlo. Fue detenido con anterioridad por conducir bajo los efectos del alcohol, así como por delitos de atentado y desobediencia a agentes de la autoridad. El agresor quedó libre después de prestar declaración en el juzgado. Su mujer, con los golpes todavía frescos, decidió perdonarle a cambio de que se someta a un proceso de desintoxicación. Según se ha podido saber, el mismo día de su detención el individuo acudió al hospital Clínico de Santiago de Compostela para iniciar su tratamiento.