RÚA DAS TROMPAS

La Voz

SANTIAGO

LOLA GONZÁLEZ MI CALLE

19 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Muchas calles de la ciudad han cambiado en los últimos años, pero una de las que casi no reconozco es la empinada rúa das Trompas. Durante años recorría cuatro veces al día el tramo que va desde la rúa da Ensinanza hasta la entrada lateral del colegio, donde esperábamos ver pasar a los quinceañeros del seminario que subían la cuesta alborotando, mientras nosotras aprendíamos a fumar. La calle ha cambiado. Ahora una barandilla evita los sustos que provocaban algunos conductores al invadir la zona peatonal. Los geranios rojos que penden de las ventanas de un hotel dan un toque de color a aquellas paredes blancas inmensas. Cuando nos quedábamos sin bolígrafos solamente teníamos que subir hasta la vieja imprenta Paredes. Ahora un café invita a recordar aquellos años en que bajar por la rúa das Trompas era un calvario, pensando en las largas horas de clase que parecían no tener fin. Tardamos años en aventurarnos más allá del puente que marca el ascenso hacia Belvís, y un día descubrí un paisaje de Compostela que merece unos minutos de atención al atardecer. Suban por Trompas, recuperen el aliento sentados en la escalinata del convento y disfruten de la caída del sol tras las pétreas siluetas de los edificios de la ciudad. redac.santiago@lavoz.com