La mayoría de los hosteleros muestra su descontento con el nuevo impuesto municipal de recogida de basura «¿Y a cambio qué nos van a dar?» era la respuesta más repetida entre los hosteleros tras conocer el contenido del nuevo impuesto de recogida de basura. La medida supondrá el pago de una cuota variable que dependerá de la superficie del establecimiento y el coeficiente fijado para cada actividad comercial. Los restauradores se consideran el blanco de las dianas económicas del Concello sin recibir contrapartida a cambio y sin aviso previo. Una posición que contrasta con la opinión del presidente del gremio, Juan Silva, que considera correcta la tasa ya que regula el sector en función de la basura que cada local genere.
30 oct 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Una visita por los locales de hostelería de Santiago permite distinguir dos causas comunes: la de que la basura se recoja puntualmente y la del frente común contra la palabra impuesto. Ahora Raxoi a unido de nuevo estos dos parámetros y los hosteleros no han tardado en mostrar, cuando menos, su desconfianza. En la zona de O Franco -la mayor acumulación de locales de hostelería- los restauradores consideran que el Concello no ha contado con su opinión y rechazan cualquier modificación en la tasa por la recogida de las basuras. Su crítica se fundamente en que «ya pagamos demasiado por la recogida», comenta uno de ellos. Se agrava, añaden, por el pago del Impuesto de Actividades Económicas. La tarifa, concretan otros, no impide «que los miércoles y jueves por la noche esto sea un estercolero» y exigen que el canon equivalga entonces a una recogida más inmediata. «Somos el blanco en el que recaen siempre los nuevos impuestos», comenta un empresario con local en A Raíña. A pie de barra otros tantos concluyen que «el Ayuntamiento no promociona el principal sector de la ciudad». El otro lado, el de los menos, ve en esta regulación una distinción de locales que favorecerá a los pequeños.