Los funcionarios tenían que acudir a Registro Civil para confeccionar la lista de incorporables y efectuar las correspondientes citaciones
20 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Pero el trabajo no se ceñía sólo al despacho de Quintas. Los funcionarios tenían que acudir a Registro Civil para confeccionar la lista de incorporables y efectuar las correspondientes citaciones. Había que avisar uno por uno y ésto a veces conducía a auténticas pesquisas para dar con el paradero del futuro recluta o de su familia. Toda esta tarea «era el plato fuerte», dice José Antonio Amigo, que también tenía que tramitar prórrogas. «Me vi negro en muchos momentos», confiesa. La ayuda del ordenador no existía. Pero ahora «ya no hay expedientes», reitera el funcionario, cuya retina captó el nerviosismo, la preocupación, la tranquilidad y toda la gama de expresiones de quienes estrenaban su mayoría de edad con el obligado servicio a la patria. Mientras los funcionarios trabajaban, las paredes de Quintas recogían silenciosamente temores a Ceuta y Melilla, elucubraciones mentales sobre enchufes suavizadores y el gesto ilusionante de quienes bajaban la vista hacia sus pies planos. Quintas es el único servicio municipal de esta época que desaparece sin dejar ningún rastro de actividad administrativa. En otros casos, según cuenta José Antonio Amigo, ha habido cambios o reformulaciones más o menos profundas, pero no extinciones.