El Departamento de Educación mejora las instalaciones de las aulas de infantil La dotación de corcho en el suelo de las aulas que acogen al alumnado más pequeño busca mejorar aún más la ya buena oferta de la escuela pública de Santiago. En esta idea insistió el ponente municipal de Educación, Xosé Manuel Iglesias, quien ayer se desplazó a inspeccionar las obras realizadas. El ayuntamiento contribuyó con casi cuatro millones de pesetas para esta realización, que se completará en muy breves fechas en los colegios Apóstolo Santiago y Pío XII, donde la decisión depende sólo de la Xunta.
13 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Las aulas de infantil de los centros Ramón Cabanillas, Lamas de Abade, López Ferreiro, Quiroga Palacios, Roxos-Villestro y de todas las escuelas unitarias de la zona rural compostelana ya cuentan con corcho en sus instalaciones. Una mejora que puede parecer modesta, pero que tiene importante repercusión pedagógica: el nuevo suelo favorece actividades de psicomotricidad o movimientos de todo tipo, mejora la higiene, simplifica las labores de limpieza y resulta más calusoro. El Ayuntamiento tiene todo listo para acometer las mejoras también en el Apóstolo Santiago. Hacerlo depende de que la Consellería de Educación decida qué aulas van a quedar para alumnado infantil, pues parte de las instalaciones del centro van a ser usadas para instalar un museo pedagógico por parte de la Xunta. Además, el departamento municipal de Educación confía que sea también la administración autonómica la que asuma la dotación de corcho en los suelos del colegio Pío XII. Rural y urbano Xosé Manuel Iglesias, que acudió acompañado del pedagogo municipal, Xosé Manuel Rodríguez, resaltó que estas mejoras se efectuaron en el presente año. Se aprovecharon los fines de semana, para no interrumpir la actividad lectiva. El edil verificó la satisfacción de los docentes, y algunos padres, de los centros de Roxos, Laraño y López Ferreiro, a donde ayer se desplazó para comprobar como quedaron las obras. Una inspectora de Educación, que estaba en el colegio de la rúa Xoán XXIII, tampoco disimuló la complacencia de la consellería por la diligencia con que el Ayuntamiento de Santiago atiende las necesidades de los centros. Iglesias justificó haber acudido a visitar una escuela unitaria típicamente rural como Laraño, un colegio periférico como el de Roxos, y otro de los considerados clásicos de la ciudad como el López Ferreiro para «demostrar que non se marxina a ninguén. Os centros das zonas rurais merecen exactamente o mesmo trato que o resto», según manifestaba.