La Fundación ANAR inaugura una nueva herramienta anónima, segura y confidencial para ayudar a menores en víctimas de maltrato, acoso o abandono
24 nov 2017 . Actualizado a las 05:00 h.La violencia que padecen los niños y adolescentes españoles es un problema de primer orden. La Fundación ANAR, que desde hace 23 años gestiona un teléfono gratuito y confidencial donde pedir ayuda, ha detectado que los casos graves (maltrato familiar, acoso escolar, violencia de género, abusos sexuales, anorexia) se han multiplicado por tres en solo cinco años, hasta llegar a una proporción desconocida, y que situaciones tan delicadas como los intentos de suicidio o las autolesiones están teniendo un crecimiento exponencial. Este es el escenario en el que esta entidad, siguiendo experiencias exitosas en Canadá y Holanda, ha decidido inaugurar una nueva herramienta de comunicación con los menores, complementaria al tradicional 900 20 20 10: el Chat ANAR.
«Tenemos que estar allí donde están ellos, donde ellos están cómodos. La ayuda sigue siendo la misma, solo cambia el canal», explicó la presidenta de esta organización, Silvia Moroder, que indicó que el proyecto se ha puesto en marcha gracias a los 100.000 euros que ha aportado la Fundación La Caixa.
El chat funcionará todos los días del año, de cuatro de la tarde a doce de la noche (cuando los chicos ya han salido del instituto), y en todo momento habrá en línea nueve orientadores que contarán con el apoyo del gabinete de abogados y de trabajadores sociales del teléfono clásico. Se trata de un diálogo directo y en tiempo real entre el menor y el psicólogo, anónimo y confidencial (el chico solo tendrá que identificarse con un nick), en el que se pueden plantear dudas o problemas personales, pero también situaciones graves y de riesgo, para las que se recibirá, según el caso, orientación o ayuda inmediata.
Para las ocasiones en las que el psicólogo detecte una situación de riesgo o de necesidad de intervención inminente (autolesiones, pensamientos de suicidio, maltrato, abandono, fugas) se ha diseñado la llamada «alerta especial». En la conversación digital aparecerá un botón verde que, si el chico lo pulsa, le pondrá en comunicación directa con el teléfono de ayuda, para que los técnicos puedan tomar las medidas urgentes precisas.
Un año en pruebas
El paso, que con el tiempo puede significar el relevo del teléfono tradicional, no lo han dado sin red. Han probado el servicio durante un año, de forma experimental. Las 300 charlas anónimas mantenidas con adolescentes les han confirmado su «eficacia». Los chicos se sienten tranquilos y seguros y se han abierto a denunciar situaciones de gravedad en el 60 % de las ocasiones, explicó Benjamín Ballesteros, director de la fundación.
Se puede acceder al Chat ANAR de dos maneras. A través de la web de la fundación y mediante una aplicación para el móvil, que estará disponible antes de final de año. Para dar seguridad al menor, el icono de la app no tendrá nombres y, en cuanto se llegue a la tercera línea del chat, se borrará en su teléfono (en la pantalla del psicólogo no) toda la conversación anterior, para evitar que la víctima pueda ser sorprendida por su agresor. La experiencia piloto permite a ANAR estimar que en el primer año de uso mantendrán más de 7.000 chats de los que unos 2.700 corresponderán a casos graves, a los que los psicólogos dedicarán unas 11.000 horas.
Si el pronóstico se cumple, las conversaciones serán mucho menos abundantes que las del teléfono clásico (que atiende a diario a unas 1.200 personas), pero se tratará de comunicaciones de mucha mayor relevancia. El teléfono, entre las 468.784 llamadas de 2016, detectó 5.648 casos graves de violencia contra los menores y el chat pretende aflorar la mitad de esta cantidad de alertas con solo 7.000 comunicaciones.