Para jugar, ¿pecé o consola?

OCIO@

Edgardo

La llegada de las consolas de tercera generación reabre una vieja polémica: ¿cuál es la máquina ideal para jugar? Ninguna es perfecta, por lo tanto, deciden las preferencias.

10 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Pecé | La pareja perfecta: teclado y ratón Un pecé a la última siempre será más potente que cualquier consola. A la hora de reproducir un juego, las prestaciones de la flamante XBOX 360, la primera máquina de la tercera generación que ha visto la luz, no pueden compararse con las de la mayor parte de los ordenadores de gama media alta que hay en el mercado. Los pecés siempre evolucionan y la diferencia de prestaciones aumenta día a día. Tanto, que cuando pasen un par de años no habrá comparación posible. La consola seguirá con la tecnología original, mientras que, con una ampliación de memoria y una nueva tarjeta gráfica, un ordenador puede hacer frente a las exigencias de los nuevos juegos. Esta evolución constante de la tecnología de los pecés es una ventaja y un inconveniente a la vez, ya que la actualización, aunque permite que el ordenador sea competitivo, repercute en el bolsillo. ¿Punto para las consolas? Dejémoslo en empate. Y el precio de los videojuegos es, al menos, diez euros más barato. Internet es un factor fundamental a la hora de establecer ventajas comparativas entre pecés y consolas. Por ahora, la Red juega a favor de los primeros. Para muchos videojuegos es posible descargar actualizaciones y parches desde la página de la distribuidora. Y también modificaciones hechas por otros usuarios que pueden alargar la vida del juego. Hay géneros exclusivos para pecé. Como los MMORPG (juegos de rol multijugador masivo en línea), los de estrategia profunda, los de simulación y aquéllos que requieren una larga curva de aprendizaje o muchas opciones de control. Entonces se impone la receta clásica y maestra que vale para todo: ratón y teclado. En definitiva, puede ser más caro y complicado, pero a la hora de jugar no hay nada que haga la consola que no pueda hacer un pecé. Consolas | Diversión sin complicaciones Conectar la máquina al enchufe y a la tele, encender, meter el juego y listo. La diversión está en marcha. Sin necesidad de instalaciones, actualizaciones, tutoriales pesados, errores Windows? Siempre funciona. Un juego publicado en el 2005 para la vieja Play 2 irá igual de fluido que otro del 2000. Da igual que la máquina tenga seis años. El desarrollador del título lo ha optimizado para sus prestaciones. No hay tarjeta gráfica que cambiar ni memoria que aumentar. Ha sido creada para que jugar sea sencillo y directo. Hasta diciembre del 2005, las consolas ofrecían entretenimiento rápido, sin complicaciones y en pantalla grande. Con la llegada de la tercera generación, su atractivo aumenta al incluir prestaciones hasta ahora exclusivas de los pecés. Se han convertido en auténticos centros multimedia capaces de reproducir vídeo con calidad DVD y música en formato digital. Aspiran a hacerse con un hueco permanente en el salón de casa y, además, cuentan con conexión limitada a Internet para descargar contenido extra para los juegos o para aumentar las opciones multijugador. Las consolas son más baratas que los pecés. De hecho, Microsoft, Sony y Nintendo las venden a un precio inferior al coste de producción. ¿Antieconomía? No, pura estrategia comercial. El negocio son los juegos, que valen un mínimo de 60 euros cada uno. A pesar de las promociones, cada vez hay menos títulos exclusivos. Las desarrolladoras de software apuestan por los juegos multiplataforma. Se produce el mismo juego, pero se suelen simplificar las opciones para adecuarlo al perfil «casual» de los jugadores de consolas. La industria lo tiene claro. Apuesta por el mercado que da más ventas, menos afectado por la piratería.