El cine utilizó durante mucho tiempo al ocio electrónico para lograr ingresos extra, pero ahora recurre a los videojuegos como fuente de inspiración.
03 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Durante mucho tiempo las productoras de cine sólo veían el ocio electrónico como una forma fácil de hacer dinero. Tan sólo tenían que exportar los argumentos y la ambientación de sus películas de más éxito para lograr ingresos extra. Pero las tornas han cambiado. Hoy, la industria del ocio electrónico factura mucho más que la del cine. Y la crisis creativa que sufre Hollywood ha hecho que los estudios vuelvan sus ojos hacia los videojuegos en busca de personajes, ideas y, sobre todo, buenas historias. Las primeras adaptaciones fueron Super Mario Bros y Final Fantasy, después llegaron Street Fighters, Mortal Kombat y dos series: Tomb Raider, con una estrella como Angelina Jolie en el papel de la heroína Lara Croft, y Resident Evil. Merecen una mención aparte las tres adaptaciones dirigidas por el cineasta alemán Uwe Boll: The House of the Dead, Bloodrayne y Alone in the Dark. La mayor parte de estas adaptaciones han sido vapuleadas por la crítica y tampoco, salvo contadas excepciones, han logrado arrasar en taquilla. Pero se avecina una oleada de adaptaciones. Hay más de quince proyectos en marcha. La mayoría se corresponden con títulos de acción. Y es que este género siempre ha sido muy cinematográfico: planos desde el ángulo de visión del protagonista, secuencias a vista de pájaro, calles laberínticas, suspense a raudales... El séptimo arte y el ocio electrónico tienen mucho futuro en común. Así lo entienden cineastas tan prestigiosos como Jerry Bruckheimer o James Cameron. El laureado director de Titanic trabaja actualmente en el desarrollo de Project 880, un videojuego multijugador masivo de ciencia ficción que será lanzado de forma simultánea con una película homónima.