«See you tomorrow, amigo»: el navegante Matthew Wright inicia en A Illa la mayor aventura al alcance del ser humano
A ILLA DE AROUSA
El australiano regresará al mar de Arousa en mayo, tras haber recorrido treinta mil millas y completado la vuelta al mundo en solitario sin hacer una sola escala
31 ago 2026 . Actualizado a las 09:14 h.Navegar por el mero disfrute de hacerlo es una de las experiencias más reconfortantes a las que cualquiera pueda asomarse en este atribulado mundo dominado por las pantallas y la trapacería. La impresión de naturaleza completa, por muy humanizado que se muestre el paisaje circundante, o la silenciosa quietud en pleno desplazamiento que proporciona la vela en un buen día son sensaciones como mínimo sanadoras. Otra cosa es llevar todo esto un paso más allá y arriesgar lo que un tipo como Matthew Wright, médico australiano de 56 años con plaza en el hospital de Adelaida, está poniendo en juego desde que este domingo, a las once y media de la mañana, zarpó con el Agitator del puerto de O Xufre. Si todo sale bien, cuando su velero clásico de once metros de eslora toque tierra de nuevo habrán transcurrido ocho meses y unas treinta mil millas de periplo. El tiempo habrá pasado y mayo hará soplar entonces sus brisas, pero el lugar del reencuentro será el mismo: A Illa de Arousa, convertida en el alfa y el omega de la mayor aventura que un ser humano pueda correr hoy en día en solitario: circunnavegar el planeta sin compañía ni una sola escala. Algo que, aseguran quienes hablan con conocimiento de causa, únicamente 180 personas han conseguido hasta el momento.
«Estoy listo, aunque algo nervioso. Llevo más o menos cinco años preparando el viaje. Los dos últimos meses de forma intensa», reconoce Wright minutos antes de hacerse a la mar. Junto a él, un puñado de amigos (en el pantalán está Mark Sinclair, más conocido como Captain Coconut, uno de los contados navegantes que han cubierto esta misma proeza con éxito), su mujer, sus tres hijas y toda la gente que el Concello de A Illa y la escuela de vela Dorna, patrocinadores de esta particular vuelta al mundo, han logrado convocar para arroparlo. Aquí, en el corazón del mar de Arousa, que frecuenta desde hace unos cuantos años, Matthew ha encontrado algo importante: un puerto fraterno, seguro. Su alcalde, Luis Arosa, y su teniente de alcalde, Manuel Suárez, se han sumado a la flota de acompañamiento, compuesta por una veintena de embarcaciones que surcarán con él la primera milla. El Agitator es una flecha blanca lanzada a un mapa infinito, con el nombre de su municipio rotulado a babor y estribor.
Con la isla de Rúa a la vista, veintiún cohetes saludan su partida. Desde ahora, y durante los 240 días que tiene por delante, el aventurero australiano estará completamente solo. «Es mucho tiempo. Llevo muchos libros y varios audios, porque será importante poder escuchar la voz humana. También tengo mucha comida, aunque a veces pienso si será bastante». La pesca siempre será una opción. Tan segura como los vientos, las olas y las tempestades que azotarán el Agitator a lo largo de una ruta que recorrerá el trazado de la legendaria Golden Globe Race, doblando los cabos de Buena Esperanza, Leeuwin y Hornos. A bordo, un único teléfono satelital con el que el patrón se comunicará exclusivamente con su familia y un sistema de localización que lanzará una señal cada doce horas informando de su posición. Suficiente para poder seguir su viaje a través de la página web www.agitator.gal.
Un viento ligero sopla sobre la ría. «Matthew navega ata Inglaterra como quen vai comprar o pan», bromea Alejandro Diéguez, del Varadoiro do Xufre, que ha tenido bastante que ver en este fenomenal reto. Ambos se saludan con la mano, deseando pulverizar el inevitable paréntesis de tiempo con su guiño de despedida: «See you tomorrow, amigo».