Carreras de bolsillo

Agencias

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namco.com

La nueva versión de Ridge Racer para PSP ha mejorado los gráficos y la manejabilidad.

19 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Conducir un prototipo a más de 250 kilómetros por hora, con la máxima resolución y sonido estéreo en la espera de la consulta del médico, la peluquería, en el atasco del autobús urbano o tumbado junto al mar. Eso es ya posible gracias a dos productos, la PlayStation Portable y el ya conocido Ridge racer, adaptado a la pequeña de Sony. Con retraso al resto del mundo, los aficionados europeos y españoles llevan poco más de quince días con la nueva consola portátil y uno de los primeros programas para este simulador de carreras/arcade. El diseño de los gráficos del programa y la resolución del plasma de la PSP hacen que el jugador, pese a las poco más de cuatro pulgadas de pantalla, entre en la carrera sin añorar la tele y la PS2. Características La diversión está asegurada. Traducción al castellano y un menú sencillo introducen al novato en un mundo de carreras, al principio limitadas a tres coches. Por cierto, alguna marca japonesa anuncia que los pondrá a la venta en España a un precio increíblemente reducido. Acelerador, freno, cambio de marchas y joystick para el que lo prefiera, frente a los botones de dirección, hacen sentir entre las manos la potencia de unos bólidos con los que se disfruta haciendo derrapajes y soltando chispas al saltar o chocar contra los quitamiedos. Los diseños de los vehículos, las calles o los objetos no tienen angulaciones. Tan solo se echaría de menos, y es por pedir, que el coche se abollara un poco para darle más realismo. La aceleraciones, cuando el 'nitro' esta disponible, parecen de película, dado que realmente el coche sale lanzado. Este empuje puede utilizarse cuando el jugador lo considere oportuno con los tres niveles de 'nitro' disponibles. El freno es lo que menos importa. Es conveniente ir acostumbrándose poco a poco a los mandos y al juego para ir seleccionando mayor nivel de dificultad. Se puede correr con 12 coches en pista, en modo uno a uno, contrarreloj, partida libre, carrera rápida o 'world tour'. Cada vez que se ganan carreras se pueden utilizar nuevos bólidos. Terminado el viaje por los circuitos, el programa queda totalmente desbloqueado. Con el sistema 'wi-fi', sin cables, cabe la posibilidad de jugar contra otra PSP, pero las máquinas solo comparan tiempos al llegar a meta. Gráficos y sonidos El trabajo de Namco por miniaturizar el programa ha conseguido que los aficionados al Ridge racer puedan reconocer todos los circuitos hasta ahora comercializados de esta versión para consolas mayores. Dentro del apartado gráficos las repeticiones parecen un reportaje de carreras de verdad. Tan sólo delata que es un juego algún extraño que el jugador puede haber cometido al mover con poca finura la dirección de su vehículo. Son espectaculares los derrapes y se disfruta tanto viéndolos como realizándolos. El aparatado sonido y música está presidido por la calidad. Hay que hacer callar un poco al locutor, porque es demasiado entusiasta tanto con los aciertos como con los fallos, en el estilo 'genuinamente americano'. La música es modernilla. Por su parte, los ruidos del vehículo acompañan las maniobra. Por cierto, cuando se carga por primera vez el disco no hay que asustarse. Al principio aparece el clásico Rally-x que a tantos cuarentones hizo feliz en su juventud. No hay trampa. Se puede jugar por el o pasar del mismo apretando la tecla de cargar el 'Ridge race'. El programa ofrece, una vez llegado a cierto nivel, un Rally-x avanzado.