Cuarenta años después de su creación, las populares casetes se acercan a su desaparación del mercado.
17 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Desde su creación en los años 60 hasta su máxima popularidad en los 80, la casete ha sido parte decisiva de la cultura musical durante 40 años. Pero los expertos auguran su pronta desaparición ante el declive brutal de sus ventas. Al menos en Occidente, las cintas desaparecerán del mapa. Lejos quedan ya los tiempos de los enganches de la cinta, las roturas y las casetes tragadas por los reproductores. La época de los incidentes con los metros de material magnético se ha ido difuminando dejando paso a los soportes digitales y las descargas de internet. «Las ventas de álbums en casete ha descendido de una manera muy significativa desde que alcanzasen su cima en 1989, con 83 millones de copias en el Reino Unido», aseguró Matt Philips, de la British Phonographic Industry, a la BBC. «Las ventas del año pasado se quedaron en 90.000». Un descenso terminal. La firma holandesa Philips pulió el diseño de la casete en los 60, en medio de un mercado dominado por los vinilos y las grabadoras de bobina. Philips no pidió derechos por su patente, lo que permitió que otros fabricantes desarrollasen sus modelos y propagó la popularidad del producto como un nuevo medio de comunicación. Su uso fue creciendo hasta alcanzar su máximo punto en 1989, cuando sus ventas representaron el 54% del total de los ingresos de la industria musical. Ni siquiera el miedo a las copias de discos y el fenómeno incipiente de la piratería frenó a la industria musical del fenómeno casete. Es más, la cinta propició el fenómeno de las mezclas caseras, con las que los usuarios se hacían su propia recopilación de canciones. Se pusieron de moda las cintas con canciones personales dedicadas a una persona, para declararse, por ejemplo. Un proceso que requería paciencia para encontrar el punto exacto en el que grabar, además de controlar los diferentes niveles de audio de las canciones según el disco de origen. Todo lejos de la perfección digital de hoy en día. Las salidas para el mercado de las casetes se encuentran, por ejemplo, en los libros grabados en audio. Copias habladas de El Código Da Vinci llegan a 70.000 copias vendidas en el Reino Unido. En algunos países, como India o Afganistán, siguen dessarollando su función como medio musical.De todas maneras, mientras el principal productor de casetes en Estados Unidos ha cerrado su fábrica, los usuarios ya se pueden ir olvidando de términos como rebobinar.