Con tanto término sociológico era lo que faltaba para romper el cántaro. Llega el tecnosexual , una evolución del informático «calculín» y que se preocupa tanto de su físico como de tener todas las novedades tecnológicas punteras a su alcance. Temblad chicas.
06 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.El metrosexual, joven acaudalado de la metrópoli que mima su aspecto hasta extremos antes exclusivos de la mujer, cuya orientación sexual carece de relevancia porque en realidad se toma a sí mismo como objeto de placer, ha dejado de ser el último grito en lo que a tendencias se refiere. Ha nacido el tecnosexual, un hombre que sigue teniendo en cuenta el lado femenino despertado en la era de la metrosexualidad, pero que da una especial relevancia a los artilugios de avanzada tecnología que emplea a diario. El tecnosexual es la evolución del típico informático, «calculín», con un par de gruesos lentes y plumas perfectamente colocados en el bolsillo de la camisa, con dificultad para socializar y cuyos chistes sólo festejan los de su propio gremio mientras el resto piensa si realmente los extraterrestres se han adueñado de la Tierra. Pero ahora se dice que por fin, el informático, ha aterrizado. Narcisista El autor del revolucionario término es Ricky Montalvo, un físico y matemático estadounidense amante de la técnica informática, que define al tecnosexual como un ser narcisista y urbano, fascinado por la informática, con un alto nivel de vida. Se trata de un hombre deportista preocupado por su alimentación y su cuerpo, pero que rechaza el uso de cosméticos y de la cirugía estética. Prefiere emplear todo el tiempo en explorar su laptop , revisar la agenda electrónica e instalar tanto en su casa como en el coche los más avanzados sistemas de sonido. Un término que se surgió en los 70 En realidad el término fue empleado por primera vez por intelectuales en 1970 en referencia a la atracción sexual del hombre hacia máquinas, androides y robots. Sin embargo, Montalvo ha redefinido el término, que no implica una determinada orientación sexual, pues se trata de un concepto universal que define un estilo de vida en el que priman los últimos avances tecnológicos. Todos los aspectos e implicaciones del tecnosexual, son tratadas en profundidad en una página web: www.technosexual.org, creada y dirigida por el mismo Montalvo y en la que se dan desde ideas para decorar la casa hasta consejos sobre qué aspiradora es la más apropiada para mantener impecable el hogar. Además, el problema de cómo acarrear de un lado a otro todos esos aparatitos tan indispensables para el «tecnohombre», es decir, el teléfono móvil, el reproductor de música, el bluetooth (tecnología inalámbrica, que permite hablar en el caso del teléfono celular sin sacarlo del bolsillo), los cascos para el teléfono, y el ordenador portátil, lo soluciona el norteamericano con la adquisición de unas bolsas diseñadas por Louis Vuitton exclusivamente para este menester. En busca de la tecnodiva Es un término que en principio sólo se puede aplicar al varón, pues la mujer, según el mismo Montalvo, siempre ha tenido su propio estilo y ha sido capaz de crear sus propios movimientos. Sin embargo, si se tratase de buscar la pareja ideal para el tecnosexual se necesitaría encontrar una tecnodiva. Una mujer que sin ningún tipo de recelo o duda es capaz de trabajar con su ordenador portátil desde un cibercafé, mientras realiza gestiones por el teléfono móvil con cámara digital incorporada, y que cuando llega a casa hace la compra por Internet mientras observa, a través de la red, cómo su hijo juega en la guardería. En definitiva una mujer adaptada a las ultimas tecnologías.