El «phising» ataca las cuentas bancarias

Patricia Iglesias | Redacción digital

OCIO@

CajaMadrid

El grito de alarma lo ha dado el Banco Caja Madrid. Decenas de clientes han recibido correos fraudulentos que pedían sus claves de Internet.

22 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Los pronósticos se confirman. Según un informe difundido por el Departamento de Seguridad de IBM el arte de inmiscuirse en los datos más privados de particulares se extendería durante 2005 a teléfonos móviles, redes inalámbricas e incluso coches. El estudio, que analizaba 150.000 millones de correos electrónicos enviados el año pasado, arrojaba unas cifras preocupantes: el 6 por ciento de los mensajes contenía algún virus y sólo uno de cada cuatro no eran basura, llegando en ocasiones a ocupar el 95 por ciento del tráfico. El fraude llamado «phishing» aumentó un 5.000 por ciento. Esta vez el delito parece más preocupante. Los hackers no han perdido ni un ápice de habilidad y en esta ocasión han llegado a imitar los símbolos y los colores propios de Caja Madrid para solicitar a los clientes de este banco sus datos privados (DNI, su clave de acceso y su firma digital) para una verificación de seguridad, al tiempo que se les amenaza que de no hacerlo «en 24 horas, nos veremos obligados a bloquear su cuenta». ¿El propósito? conseguir todo lo necesario para desplumar a los usuarios. Caja Madrid, a través de un aviso en sus página de internet, advierte de que se han detectado este tipo de «e-mail fraudulentos» y añade que se trata de un intento de estafa que afecta a muchas de las principales entidades financieras. La caja madrileña reitera que sus páginas de internet son un canal seguro e insiste en que «Caja Madrid nunca solicita a sus clientes que revelen sus claves personales y confidenciales mediante teléfono, e-mail o fax». La Asociación de Internautas ya denunció hace una semana la existencia de este nuevo envío de correos masivos en los que se solicitaban los datos y las claves de internet de clientes de Caja Madrid. El principal problema que plantea este tipo de delito es la generación de una inmensa desconfianza por parte del usuario para trabajar con la Red y hacer transferencias, compras o movimientos que en un principio se plantean como «seguros». De cualquier manera, los expertos advierten de que cualquier petición de información a través de Internet, teléfono o fax debe despertar las reticencias del usuario.