El «adware» multiplica la amenaza del «spam»

Redacción digital

OCIO@

La proliferación de esta nueva categoría de software engañoso ha magnificado el problema del correo electrónico y las ventanas de publicidad no deseadas .

11 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

No tiene la capacidad destructiva de un virus, pero es quizá más molesto. La atención que se le presta a la prevención de los Netsky o Sasser hace que una nueva amenaza se cuele por la puerta de atrás. Los programas de adware llegan sigilosamente y llenan los ordenadores de ventanas publicitarias, tan molestas o más que uno de los famosos gusanos. Denominados también spyware, sneakware o malware, son programas que se instalan en el disco duro sin consentimiento del usuario, y recaban datos sobre sus usos y preferencias. Después, esa información se traduce en una multitud de mensajes publicitarios en la pantalla, que incomodan y llegan a impedir el trabajo. El mayor problema es que son muy difíciles de eliminar. Acaban por replicarse una y otra vez, y están constantemente mutando en nuevas versiones para hacer frente a los antivirus. Muchos de estos programas adware llegan a través de descargas de otro software. Los programadores de adware llegan a acuerdos con otras empresas para adjuntar de manera secreta sus creaciones. Suelen tratarse de buscadores que aparecen automáticamente, con todas sus búsquedas patrocinadas. Así, se han detectado varios ejemplos de adware en la instalación del programa de intercambio musical Kazaa. La poca paciencia de los usuarios, que no suelen leer las licencias a la hora de instalarse los programas, provoca que se puedan colar estos molestos añadidos. Las fugas de seguridad que sufren Windows y las versiones más antiguas del Explorer son otros recovecos por donde los programas adware pueden colarse.