El virus Bugbear. B fue el más dañino durante el 2003, según datos de Panda Software. Los expertos informáticos vaticinan que este año los ataques serán más difíciles de parar.
02 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.En el verano, acunados por el calor, virus y gusanos se lanzaron al ataque. La Red se convirtió en un lugar muy peligroso para muchos internautas. Ningún vierus alcanzó la fama del mítico I Love You, pero nunca tantos equipos, poco protegidos, sucumbieron ante amenazas de códigos maliciosos de este tipo., cada vez más refinados y difíciles de parar. Con datos de su popular antivirus, la empresa Panda Software ha elaborado un cuadro de honor con los virus más significativos del 2003. El más dañino Este título le corresponde al Bugbear.B por dos motivos. Por una parte, ha sido el virus que más daños ha causado entre los equipos de usuarios de todo el mundo. A mayores, su diseño eliminaba las defensas del ordenador y lo dejaba a mercede de los ataques de otros códigos maliciosos y hackers. El más efectivo Para Panda, el gusano SQLSlammer se merece esta denominación. No sin razón, fue capaz de inutilizar una gran parte de Internet en tan solo unas pocas horas. Millones de usuarios se vieron afectados por sus acciones. El más persistente Panda otorga este galardón a otro gusano, el Klez.I, por su longevidad. Sigue presente en las listas de virus más frecuentemente detectados que se publican cada mes desde su aparición en abril de 2002. El secreto de su éxito es aprovechar la vulnerabilidad del navegador Microsoft Internet Explorer, hegemónico hoy en día pese a sus múltiples agujeros de seguridad. El más ingenioso En esta categoría destaca, Gibe.C. Otro gusano. Su creador diseñó un correo electrónico en código HTML (el que se utiliza para las páginas web) que simulaba pertenecer a Microsoft. Así, muchos usuarios pensaron que el mensaje que acababan de recibir contenía realmente un parche de seguridad publicado por la todopoderosa empresa de Bill Gates. El más molesto Quizá Blaster sea el gusano más recordado del 2003. Y no sólo por tener un nombre más sencillo que sus colegas, sino por aprovechar, involuntariamente, un agujero en Windows. Blaster no había sido diseñado para ello pero, por un error en el propio código del virus, en muchas ocasiones los equipos infectados por este código malicioso se reinician una y otra vez. El más traidor En la estela de Blaster llegó Nachi.A. Se proclamaba a sí mismo como una solución a los desmanes de Blaster. Era verdad, eliminaba este gusano y tapaba el agujero que utilizaba para infectar al equipo. Pero eso no era todo. Aprovechaba otra zona desprotegida para dejar sin defensas al ordenador. El más oportunista Ganda.A participó en la guerra contra Irak. Al menos esa fue su excusa para intentar propagarse. Se enviaba en un mensaje que decía que contenía fotos por satélite del país entonces dirigido por Sadam Huseín. La amenaza persiste Si el 2003 ha sido con notable actividad de virus y gusanos, el 2004 promete no quedarse atrás. Tanto empresas como usuarios individuales se exponen a multiples quebraderos de cabeza si no protegen de forma adecuada sus equipos. Si de la Red viene el problema, también viene la solución. Para contar con una defensa eficaz, no sólo hace falta tener un antivirus, es necesario actualizarlo constantemente descargándo nuevas bases de datos desde Internet. La persistencia de códigos maliciosos como el Klez.I sólo se explica si existe un gran número de equipos que no cuenta con protección antivirus, o que, si disponen de ella, lleva mucho tiempo sin ser actualizada. Defensas actualizadas Y es que los virus han evolucionado de forma notable. No sólo en complejidad y en «malicia», sino también en rapidez. Antes, los códigos maliciosos solían mucho tiempo en un equipo antes de infectarlo. Los del 2003 tuvieron efectos mucho más inmediatos. La protección se antoja imprescindible. Los expertos informáticos vaticinan un 2004 cargado de nuevos virus, cada vez se esmerarán más en sus ataques, utilizarán armas combinadas e intentarán sacar partido económico a lo que hasta ahora eran «travesuras» destructivas.