Los cacharros que enganchan a los visitantes del Mobile de Barcelona

César Rodríguez Pérez
César Rodríguez BARCELONA / E. LA VOZ

RED

Entre la tecnología puntera, la geopolítica y las oportunidades de negocio emerge una curiosa feria de variedades: mascotas robots que ponen ojitos, cochazos autónomos y brazos mecánicos que chocan esas cinco e incluso juegan a piedra, papel, tijera

05 mar 2026 . Actualizado a las 10:33 h.

El Mobile World Congress hace que Barcelona se convierta por unos días en la capital tecnológica del planeta. Gigantes de todo el mundo ofrecen sus servicios y productos, presentan sus soluciones de presente y de futuro. Se hace política. Se cierran negocios millonarios. Y se establecen contactos importantes. Pero la feria no deja de ser eso, una feria.

Hay que entretener a las decenas de miles de visitantes que llegan de todas las partes del mundo (este año la guerra desatada por el ataque de Estados Unidos e Israel rebajará la asistencia). ¿Cómo hacer que se decidan por uno u otro estand? Hay cuatro opciones.

La primera, ofrecer tecnología puntera. Que tengas uno de los productos que marca la edición y que nadie puede dejar de ver o probar. 

La segunda, montar una cafetería o dar comida. En el Mobile se camina mucho, hay mucha gente y no es fácil alimentarse bien. Invitar a pastas o a cerveza, o servir algo más sustancioso, tiene premio.

La tercera es una receta clásica de mercadillo: regalar cosas. Pueden ser peluches, pines, bolsas, bolígrafos. Siempre funciona. ¿Por qué dejar de hacerlo? 

Y la cuarta no está al alcance de cualquiera: usar juegos de fútbol, permitir probarse gafas inteligentes, poner un androide en escena o presentar mascotas robot adorables y peludas al mundo. 

La compañía china ZTE atrajo mucha atención con sus IMoochi. Son peluches robot que usan IA para aprender del carácter de su dueño y reaccionar haciendo ruidos o poniendo ojitos. Si detectan que la persona puede estar triste, intentan animarla. Acaban de salir al mercado en Japón y cuestan unos 300 euros. Si triunfan allí, probarán suerte en otros países. 

El Mobile ya no es una feria de movilidad, sino de transformación digital. Por los pabellones de la Fira pueden verse también varios vehículos que parecen de una próxima era. Drones, coches deportivos autónomos, furgonetas y algún tractor son también muy retratados por los asistentes.

El AGIBOT, un robot humanoide, enseña su arte en el Mobile
El AGIBOT, un robot humanoide, enseña su arte en el Mobile Alejandro García | EFE

Pero en esta edición del MWC los grandes protagonistas han sido los androides. El primer impacto fue el uno que bailaba como Michael Jackson. También se convirtieron en muy populares los cocineros del restaurante robótico de China Mobile. Son lentos y se les caen cosas (les vi tirar un plátano al suelo), pero dan mucho que pensar: mientras dos preparan los alimentos en la cocina, un dependiente se encarga de llevar al cliente la comida que ha solicitado en el mostrador. 

 También impacta la mano robótica con la que puedes chocar esas cinco. Es de plástico y metal y no hace apretón fuerte. Supongo que hay que evitar que alguien pueda hacerse daño, pero le falta toque humano. Y al que juega a piedra, papel tijera con personas. O a los perros robóticos, que en esta ocasión no tuvieron gran protagonismo.

Estas criaturas sintéticas fascinan, pero parece que aún les falta tiempo y desarrollo para poder convertirse en paisaje habitual de nuestras sociedades. ¿Le ocurre lo mismo a la gran novedad para smartphones de este Mobile? La compañía china Honor presentó su proyecto de Robot Phone, un terminal con IA una cámara robotizada que sobresale del aparato y es capaz de girar 360 grados y seguir a la persona enfocada. ¿Fascinante? Sí. Y es probable que pueda acabar saliendo al mercado. ¿Será el primer paso para una nueva era en unos móviles que cada vez darán más protagonismo a los agentes de inteligencia artificial? Permanezcan atentos a sus pantallas.