La industria dejó de ingresar, solo en España, más de 3.000 millones de euros durante el 2024
28 dic 2025 . Actualizado a las 16:01 h.The Pirate Bay se convirtió, a partir del 2005, en el epicentro de la piratería mundial. Creada en Suecia, la página web funcionaba como una especie de repositorio de archivos torrent. ¿Qué eran? Para los profanos en la materia, se trataban de una especie de enlaces entre internautas que usando programas P2P, como BitTorrent o eMule, compartían películas, series, música, sofware o videojuegos.
En The Pirate Bay estaba absolutamente todo: desde las temporadas completas de The Wire o Los Simpsons, la filmografía de Star Wars, el sistema operativo Windows, la discografía completa de los Beatles o todas las películas de Disney. Los piratas acostumbraban a almacenar todo ello en discos duros externos, que solo dejaban a los familiares y amigos de su total confianza. Existían ciertos riesgos: a veces las películas venían en idiomas extranjeros, los videojuegos «rompían» a partir de cierta misión o los archivos estaban completamente infectados de virus.
El éxito de plataformas como Netflix, Spotify o Steam, que irrumpieron con precios de derribo, motivaron que la gente abandonase los torrents y la piratería, ya que, aunque era gratuita, también resultaba más engorrosa. Esa realidad, que imperó durante la última década, ha cambiado en el último lustro, especialmente para la industria del audiovisual, donde resulta prácticamente imposible encontrar una plataforma que aglutine las principales preferencias del público, obligando a las familias a pagar algunos servicios para ver apenas una película durante todo el mes.
Cuestión de datos
Que la piratería vuelve a enseñar los dientes lo confirma el último informe de la Coalición de creadores e industrias de contenidos, elaborado por la consultora GFK. Solo durante el 2024, estima que en España se accedió, ilegalmente, a 7.330 millones de contenidos y que el perjuicio para las diferentes industrias llegó a superar los 3.000 millones, afectando principalmente a los creadores de música, con 722 millones; películas y series, con 721; periódicos y revistas, con 752; videojuegos, con 208; y libros, con 260.
El trabajo de GFK pone especialmente el foco en el acceso ilegal a la música, con más de 2.800 millones de canciones escuchadas sin pagar. Según los datos de la cuota de mercado que están perdiendo las diferentes industrias, se estima que se ha dejado de crear 188.000 puestos de trabajo, directos e indirectos. Sin piratería, las arcas públicas habrían ingresado 955 millones, distribuidos entre IVA, Seguridad Social e IRPF.
Después de una década donde la piratería parecía herida de muerte, vuelve a renacer con fuerza. Según el Observatorio de piratería y hábitos de consumo de contenidos digitales, la principal vía de llegada al contenido ilícito son los buscadores, con Google a la cabeza, aunque también crecen las redes sociales y la mensajería instantánea, con Telegram, Facebook, WhatsApp e Instagram como puerta de entrada a las webs ilegales. Otra de las maneras más comunes pasa por comprar en Asia cuentas de plataformas como Disney Plus, HBO, Netflix o Spotify, por las que se paga un puñado de euros. El torrent ha muerto, pero la piratería vuelve en plena época dorada del streaming.