Habituada a lidiar en todo tipo de conflictos laborales en barcos, también ha actuado en el «Lady Boss»
20 nov 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Lleva muchos años trabajando en la defensa de los derechos laborales en el mar y conoce el puerto de Marín como la palma de la mano..
-¿Cuál ha sido su papel en el conflicto laboral del Lady Boss?
-Empezó siendo un caso rutinario porque recibí una llamada de la tripulación solicitando ayuda de la ITF porque no habían cobrado sus salarios y algunos querían abandonar el barco. Lo primero que hago siempre es entrevistarme con el capitán y los tripulantes para ver las posibilidades de solución. Cuando llegué a bordo me encuentro a la policía y me entero de que también hay otro problema, de demanda de asilo político. Mi cometido en el Lady Boss es tratar de negociar con el armador para que les paguen los salarios adeudados y regularice la situación del barco de acuerdo con el Convenio de Trabajo Marítimo de la OIT. Dado que no es la repatriación lo que solicitan, sino el asilo, ahí no intervengo.
-¿Cuál es la situación salarial?
-A todos les adeudan sus salarios desde septiembre, cuando les pagaron parte del mes. Faltan los salarios de octubre y para los que solicitaron el asilo, los días de noviembre que han estado trabajando. El armador ya hizo la primera transferencia, que sería para pagar la totalidad de la deuda a estos siete que se van. Ese dinero ya está transferido a la cuenta bancaria de la consignataria, pero todavía no se han materializado los dólares para poder pagar en efectivo a bordo y esperamos que se haga el lunes. Y estamos pendientes del pago del resto del dinero que se debe a los tripulantes que se quedan.
-El Lady Boss, ¿está detenido?
-Sí, por la Capitanía Marítima de Vigo desde que hicieron la inspección en base al Convenio de Trabajo Marítimo de la OIT. La ITF pidió la inspección. Hay deficiencias, pero la principal razón de detención es el impago de salarios.
-Aquí en Marín ha tratado abandonos como los rusos del 2006.
-Fueron casos muy dramáticos, desde el punto de vista humano. Los tripulantes estaban abandonados, el barco no podía atracar, tuvieron que nadar a Marín para pedir asistencia a su Embajada, no tenían alimentos... Aún hay casos duros, dramáticos, que no trascienden porque se solucionan. Este tipo de problemas sigue siendo frecuente y de alguna manera recurrentes.